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Prensa Libre

09/04/13 - 00:00 Opinión

HOMO ECONOMICUS

Legalcidio

Si los generales Ríos Montt y Rodríguez Sánchez pierden el juicio por genocidio podrían ser condenados a 50 años de cárcel; y junto con ellos, el resto de guatemaltecos también seremos condenados a cargar con el injusto estigma para siempre. Pero, por otra parte, los ganadores tendrán un futuro brillante a pesar de que dicho delito nunca ocurrió. La Guatemala de los ochentas no fue la Alemania de los cuarentas ni la Ruanda de los noventas. En Guatemala no hubo genocidio porque el conflicto armado no tuvo como propósito eliminar a una raza o etnia

JOSé RAúL GONZáLEZ MERLO

como Hitler lo intentó con los judíos o como hutus lo intentaron contra los tutsis. Quiere decir que, si se querían “clavar” legalmente a ambos generales, les podrían haber endilgado otros delitos. Pero no fue así. ¿Por qué eligieron el delito de genocidio? Obviamente porque es el que les dará el salto a la fama del cual viven los profesionales del conflicto; sin importarles ni la justicia ni las consecuencias para las futuras generaciones de guatemaltecos.

Las guerras son crueles. El conflicto armado en Guatemala no fue la excepción. Sin embargo, no es la crueldad lo que tipifica el delito de genocidio, sino la intencionalidad de desaparecer físicamente a un grupo étnico. Eso, a pesar de las matanzas, nunca se dio. Sin embargo, para algunos es importante poder inventar la figura del genocidio en nuestra guerra. Unos porque han hecho del conflicto y de su continuación, su modo de vida. No tienen otro oficio productivo. A eso se dedican y para ello cuentan con ilimitado financiamiento internacional. Otros porque la condena representaría su salto a la fama y la fortuna. El trofeo del genocidio en Guatemala es muy apetitoso y codiciado. Representa fama y reconocimientos internacionales para jueces, fiscales e investigadores. Quién quita y hasta otro premio Nobel de la Paz.

Pero para el país y para los guatemaltecos una condena por genocidio nos colocaría, injustamente, como una nación que llevaría ese estigma para siempre. Los guatemaltecos no nos merecemos acarrear ese peso como lo han llevado los alemanes por más de 70 años. En primer lugar porque ese delito no ocurrió. En segundo lugar porque los intereses de un pequeño grupo de oportunistas no pueden pesar más que la dignidad de una nación que quiere superar las secuelas de un conflicto que únicamente nos dejó sufrimiento, muerte y destrucción.

El juicio por genocidio no tiene nada que ver con la “reconciliación”. No tiene nada que ver con la justicia. No tiene nada que ver con la verdad. Tiene que ver con una estrategia muy bien diseñada y ejecutada para avanzar la agenda de los activistas guerrilleros y alcanzar la condena máxima para Guatemala. Y así, con fondos más frescos, continuar la guerra, la polarización y el conflicto del cual solamente ellos resultan ganadores. El resto de guatemaltecos, a pesar de nuestros defectos, no nos merecemos eso. Sin embargo, está en nuestras manos continuar permitiendo esta farsa o impedirla. Ríos Montt y Rodríguez son los acusados. Usted y su país serán los condenados.

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