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Opinión

Líder se excluye del debate fiscal

Mientras todas las fuerzas vivas del país centran su atención en la propuesta de reforma fiscal abierta por el Gobierno al análisis público, el partido Libertad Democrática Renovada (Líder) mantiene una injustificable actitud de descalificación e indiferencia, que también se traduce en una cerril oposición legislativa.

EDITORIAL

El bloqueo obstinado a cualquier iniciativa que no provenga de sus filas parece que será la tónica de la conducta de este partido en los próximos cuatro años. Eso se infiere de su rechazo a las primeras cuatro leyes aprobadas en el actual período legislativo, relacionadas con la creación del Ministerio de Desarrollo Social, el Consejo Económico y Social y la llamada ley antievasión 2, así como la adhesión de Guatemala a la Corte Penal Internacional.

En el curso de esta semana, representantes de diversos sectores han atendido la invitación del presidente Otto Pérez Molina para escuchar sus argumentos acerca de los cinco componentes del “Pacto Fiscal para el cambio”, y anteayer, cuando tocó el turno a los jefes de bancadas legislativas y dirigentes de partidos políticos, solo estuvo ausente esa organización que disputó la Presidencia en la segunda vuelta.

Llama la atención la postura de este sui géneris grupo político, porque actitudes como esta, y ardides legislativos casi siempre encaminados a obtener privilegios, le fueron recriminados y le pasaron factura en el proselitismo recién pasado, y han contribuido a forjar en derredor de su fundador una imagen de oportunismo que resulta incompatible con su propósito de alcanzar la Presidencia de la República.

Líder basó su campaña presidencial en el componente social, en el que destaca el cumplimiento de los acuerdos de paz y en la atención de necesidades coyunturales, como el combate de la violencia y la impunidad. Si hubiese obtenido el poder, en estos momentos su fundador estaría del otro lado de la barda e inmerso en parecidas gestiones para financiar las soluciones ofrecidas.

Los impuestos, se ha dicho hasta la saciedad, son impopulares pero necesarios, particularmente en la crisis multicausal que agobia al país. Esa difundida conciencia social es la razón por la que desde diversos ámbitos se levantan voces de respaldo hacia esta propuesta encaminada a financiar al Estado. Todos los guatemaltecos estamos en el mismo barco, y si no remamos parejo, esta nave cargada de carencias y desigualdades no solo nunca llegará a buen puerto, sino que corre el riesgo de hundirse.

Líder es de los escasos grupos —y si acaso no el único— que se han excluido de esta extendida dinámica por el rescate de Guatemala. Es un juego inconsecuente con los sectores que dice representar, y egoísta y peligroso para el devenir de Guatemala. Ojalá que en un momento de lucidez su dueño entienda que no se trata de un pulso entre dos rivales, sino del futuro de la Patria, que en situaciones como esta demanda el concurso de todos sus hijos.

Esta reflexión no defiende esta estrategia gubernamental, sino la necesidad de que el Estado atienda las causas del subdesarrollo. En la medida en que esto se resuelva, las administraciones venideras tendrán un mejor desempeño.


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