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06/02/13 - 04:33 Opinión

Lógica solicitud respecto del TPS

Organizaciones guatemaltecas de emigrantes ahora residentes en Estados Unidos han hecho un llamado al Gobierno para que retome al más alto nivel las negociaciones del Estatuto de Protección Temporal, o TPS en inglés, porque al hacerlo se puede lograr que disminuyan notablemente o cesen las deportaciones de personas indocumentadas, es decir, el hecho que causa más temor y zozobra para ellos y que además tiene la particularidad de depender de una decisión del presidente estadounidense, Barack Obama.

EDITORIAL

Hace unos días, el mandatario de Estados Unidos anunció que presentaría al Poder Legislativo una propuesta bipartidista para aprobar la reforma migratoria integral. De hecho, el lunes se reunió con representantes de los sindicatos de ese país, en su tarea de conseguir apoyo para avanzar en el tema. Su iniciativa generó respaldo en varias de las naciones afectadas y en diversos sectores estadounidenses, sobre todo aquellos relacionados con las comunidades hispanoamericanas.

Sin embargo, y pese al interés del señor Obama, es largo el camino para que la propuesta que él ve con simpatía, pero que es bipartidista, se convierta en realidad. Por eso indicó que si esta no obtuviera apoyo, presentaría la propia y utilizaría las capacidades que le otorgan las leyes estadounidenses. Eso comprueba que el factor tiempo es incierto.

Los inmigrantes organizados demandaron también que el Gobierno de Guatemala ejerciera un nuevo liderazgo, con motivo del cambio de canciller, y que se conocieran los planes de acción para la política migratoria en el país. El año pasado, de hecho, la Cancillería hizo poco para avanzar en el TPS para los connacionales. Es necesario recordar que tal posibilidad se esfumó hace años, cuando el Gobierno, entonces presidido por Álvaro Arzú, descartó la posibilidad de que Guatemala se adhiriera a ese beneficio solicitado por Honduras y Nicaragua.

Fue una actitud arrogante y demostradora de poca capacidad y conocimiento de la dura realidad de los emigrantes nacionales, así como de sus penas y zozobra ante la cada vez mayor posibilidad de ser deportados, lo que aumenta cada día más y se comprueba con solo ver aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora a los aviones utilizados para las expulsiones.

Los guatemaltecos organizados consideran que las negociaciones deben ser paralelas, no solo por el tiempo necesario para que se materialice la idea del presidente Obama, sino porque los negativos efectos económicos en las familias guatemaltecas pueden tener relación con un aumento de quienes se ven en la necesidad de lanzarse a la aventura de un autoexilio que tiene grandes repercusiones sociales y familiares por el hecho de la separación.

La posibilidad de acción se encuentra ahora del lado de la Cancillería guatemalteca, que con el cambio de ministro tiene la oportunidad de servir de manera positiva a los beneficiados con las remesas, dirigidas sobre todo a familias departamentales, de escasos y medianos recursos, que de otra manera harían que aumenten la pobreza y la pobreza extrema que asuelan a Guatemala.

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