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11/10/11 - 02:20 Opinión

Mañana, resultados de la nueva encuesta

Prensa Libre publicará mañana la primera de dos encuestas de intención de voto para los comicios del 6 de noviembre, realizadas por la empresa Prodatos. Lo consideramos un servicio a los guatemaltecos y por eso hemos contratado actividades similares en cuatro de las siete elecciones presidenciales celebradas desde 1984.

EDITORIAL

Las encuestas electorales se han convertido en instrumentos muy útiles para conocer el pensamiento de los votantes y de esa manera no recibir sorpresas en el resultado de las votaciones. Los detractores señalan que se trata de instrumentos necesariamente inválidos y que utilizarlas también implica dolo o sesgo derivado de las opiniones o intereses de quienes las contratan. Eso solo es cierto cuando están mal hechas o cuando no han sido técnicamente bien desarrolladas.

En el caso de estas elecciones, una vez terminada la exagerada emotividad de quienes las han criticado o rechazado, es posible analizarlas y darse cuenta de que en el caso de las efectuadas por Prodatos a pedido de Prensa Libre, predijeron los resultados: repetición de dos partidos clasificados en primera vuelta, y si bien el candidato Pérez Molina no tuvo el porcentaje previsto porque superó el margen de error, en el resto de resultados el orden de aparición de los demás presidenciables, con excepción de Mario Estrada, se materializó de la misma manera con que habían quedado en las mediciones hechas en todo el país bajo normas generalmente aceptadas.

Algunos sectores interesados insistieron en que falló la totalidad de las encuestas, porque algunas sí lo hicieron. No es así. Por ello hubiera sido absurdo suspender las encuestas electorales. Sin esos instrumentos sería muy fácil alterar resultados. Por aparte, la serie de problemas en la recepción de los datos en el Tribunal Supremo Electoral se debió a factores ajenos a las encuestas, y estos no se presentarán en esta ocasión, debido a que se han arreglado algunas fallas de procedimiento y a que la cantidad de votos que serán recibidos es cinco veces menor, al tener que efectuarse solo el conteo de una elección.

Vale la pena recordar que los resultados de una encuesta indican la realidad de los días en que se lleva a cabo. De ese momento a cuando salen a la luz pública los resultados puede haber situaciones inesperadas que alteren la voluntad de los votantes. Esa posibilidad es muy alta en elecciones como la que tendrá lugar dentro de 26 días. Sin embargo, se trata de fuentes de información fidedigna útil para los participantes —candidatos o ciudadanos— y analistas políticos y sociales.

Quienes estén en desacuerdo con el resultado de la encuesta, o les cause preocupación, en vez de dedicarse a criticarlas deben tomar en cuenta esos números y analizar las posibles causas. Una elección es una batalla en la cual una derrota puede ser el resultado de errores de última hora, en la recta final. Nadie tiene la elección ganada ni perdida: los resultados de la primera vuelta son parte del pasado. Por eso se justifica la decisión de dirigirse a los votantes de manera directa y con argumentos contundentes, sin falacias ni mentiras que luego traigan decepción a quienes voten por cualquier binomio.

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