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01/04/13 - 00:00 Opinión

Prisma económico

Mayor bancarización

La bancarización, o grado en que la población de un país utiliza servicios bancarios, generalmente se mide respecto de su profundidad y en relación con su inclusión. Un alto grado de bancarización puede contribuir a un mayor crecimiento económico, ya que un mayor acceso a financiamiento por parte de los agentes económicos se convierte en un mecanismo para aumentar sus capacidades productivas y mejorar sus ingresos. De igual forma, un mayor acceso de la población de menor ingreso a los servicios financieros puede contribuir a la disminución de la pobreza, al permitirles realizar actividades para mejorar sus ingresos y fomentar el ahorro.

MARíA ANTONIETA DE BONILLA


La profundidad bancaria, puede medirse utilizando variables macroeconómicas agregadas que permitan cuantificar el tamaño relativo del crédito bancario respecto del tamaño de la economía, como la relación préstamos/producto interno bruto (PIB) y la relación depósitos/PIB. Estos indicadores aunque tienden a ser menos importantes en economías con mercados de capitales desarrollados, en donde el crédito bancario no es la principal fuente de financiamiento, tienen alta relevancia en las economías en desarrollo en donde la banca domina el mercado de servicios financieros, por lo que el acceso al financiamiento bancario se considera clave para el desarrollo.

La inclusión bancaria, por su parte, tiende a medirse con indicadores que permitan determinar el grado de cobertura de los servicios bancarios como el de penetración demográfica, que mide la cantidad de sucursales bancarias por determinado número de habitantes —generalmente por cada cien mil—, y el de penetración geográfica, que mide el número de sucursales o agencias por región o por determinado número de km cuadrados.

En general, el grado de profundidad bancaria en América Latina es bajo. En el 2010, la relación depósitos/PIB registró 35% y la de créditos/PIB 42%, comparado con 80% y 115%, respectivamente, en los países industrializados y, con excepción de Panamá y Chile, los demás países de la región presentaron razones por debajo de 50%.

En el caso de la región centroamericana, un estudio publicado por Fitch en marzo del 2012 revela que en el 2010, el indicador préstamos/PIB registró alrededor de 40% para Costa Rica y Honduras, 37.3% para El Salvador, 29.9% para Honduras y 24.1% para Guatemala. Aunque el indicador para Guatemala es el más bajo de la región, ha evolucionado favorablemente en los últimos cinco años al pasar de 25.3%, en el 2008, a 28.1% en el 2012. Por otra parte, en indicadores para medir inclusión como los de penetración demográfica y geográfica, Guatemala tiene la mayor cobertura con 17.2 agencias bancarias por cada cien mil habitantes y 22.7 por cada mil km cuadrados. Sin embargo, segmentos como el de crédito a las mipymes continúa teniendo el peso más bajo dentro del total de la cartera, con únicamente un 2.5%.

En este contexto, el nuevo marco legal para facilitar la incorporación del nicho de mipymes en la banca tradicional y formalizar las entidades de microfinanzas en Guatemala, impulsado por la SIB, el Banguat y el Ministerio de Economía, podría contribuir a aumentar la bancarización del país y con ello sus posibilidades de desarrollo económico.

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