Registrarse ¿Por qué registrarse?

Con tu usuario podrás:


- Ingresar al visor de la edición impresa
   de Prensa Libre

- Comentar cada nota publicada
   *ver términos y condiciones de uso
   del portal

- Obtener beneficios y promociones
   para usuarios registrados de
   Prensalibre.com


Olvidó su contraseña?

Opinión

CATALEJO

Mentira, engaño y moral en política

AUNQUE EL CALIFICATIVO de mentiroso en Guatemala es popularmente considerado como inherente a la acción de la política, cuando un político miente en forma descarada sufre un desgaste del cual pocas veces se puede recuperar. En los países políticamente desarrollados, ese pecado es imperdonable y la presión social contra el político mentiroso provoca el fin de su carrera política.

Sin titulo prensalibre print

MARIO ANTONIO SANDOVAL

En el mundo del tercermundismo político esa sanción no existe en forma tan clara, pero tiene efectos inesperados para quienes se deciden a esconder la verdad, sobre todo cuando esto se refiere a planes oscuros y ocultos con el fin de continuar en el poder, lo cual a la vez es considerado por la generalidad como un deseo de mantenerse en el saqueo del erario.

EN EL CASO DEL anunciado divorcio de los políticos Álvaro Colom y Sandra Torres, el principal hecho evidente es su calidad de mentirosos. Mintieron acerca de la verdadera situación de su relación marital, porque si era buena no habrían decidido terminarla. Negaron la posibilidad del divorcio, y el cónyuge hasta dio muestras de enojo con la pregunta. Mintieron al besarse en público. Mintieron al declarar, sobre todo él, su convencimiento de la legalidad de la candidatura de su esposa. Esas falsedades reiterativas y constantes fueron un arma utilizada para engañar a todos los guatemaltecos, y el engaño significa “falta de verdad en lo que se hace, dice, cree, piensa o discurre”. Los políticos, si mienten una vez, van a mentir siempre. Muy claro…

LA MORAL ES, EN TÉRMINOS sencillos, la forma en la cual se puede aplicar o calificar una conducta, a su vez basada en una idea ética, es decir aquello correcto. Se refiere entonces a acciones humanas. La inmoralidad es la ruptura de una norma ética, y la amoralidad es la ausencia de ética. Las acciones políticas deben ser analizadas a la luz de estos criterios porque la moralidad es uno de los factores integrantes de éstas. En este caso, el irrespeto a la institución social por excelencia, es decir la familia, se convierte en un ejemplo de amoralidad o inmoralidad según el punto de vista de quien lo analice. Un divorcio real o simulado para mantener la posibilidad de un remedo de dinastía tropical se convierte en un sui géneris golpe de Estado.

EL PLAN PARA FOMENTAR a toda costa la ilegal candidatura de la esposa de un presidente necesariamente debió existir incluso antes del triunfo electoral luego de la tercera intentona del hoy presidente. Eso explica la identificación de “Gobierno de Álvaro Colom” en toda la propaganda política, de pronto desaparecida y sustituida por “Gobierno de Guatemala”. El país se enfrenta entonces a un grupo de personas entre cuyos planes estuvo siempre la de convertir a la Constitución en un librito sin valor. Parte de esto era la alianza con el ex presidente Arzú, cuya ciega ambición lo hizo autoproclamarse aspirante y luego impulsor de la candidatura de su esposa, una dama salvadoreña no merecedora de ser utilizada de esa manera igualmente burda.

SI LA SEÑORA TORRES participa pese al evidente fraude de ley, poca duda puede caber acerca del riesgo de robo de las elecciones de septiembre, o del empleo de acciones huizacheras químicamente puras para alterar los resultados. El país se enfrenta a una asonada contra el Estado de Derecho, ante los ojos de todos los guatemaltecos y del mundo entero. El cinismo, el descaro, la deshonra a las instituciones, el mal ejemplo a la sociedad y la invitación a entronizar para siempre el irrespeto, pero sobre todo la burla a la ley, son aliados de los políticos mentirosos. Nadie puede tomar en serio a un país donde pueden suceder de manera impune. Y, pese a lo expresado por un viejo refrán, los guatemaltecos no merecemos este tipo de gobernantes.


Más noticias de Opinión

Herramientas

Último momento

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.