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20/07/13 - 00:00 Opinión

Q’A NO’JB’AL

Moratoria (y II)

Es curioso y sintomático que el anuncio de la moratoria a la minera lo diera el Gobierno unas horas después de haber participado en el aniversario de Conic y después de que la misma organización anunciara su propuesta de reforma a la Ley de Minería. No dudamos de que esto tiene de fondo una negociación perversa, sobre todo porque esta organización desde hace muchos años ha estado siempre en negociaciones con los gobiernos, obstaculizando así las demandas justas de los pueblos.

KAJKOJ MáXIMO BA TIUL

Cuando se está al servicio de las empresas nacionales y multinacionales, ningún anuncio es creíble, y cuando la realidad es otra, es imposible que nos hagan creer la maravilla de los programas, sobre todo lo referido al hambre y a la miseria. Los premios a nivel internacional, medallas, diplomas y otros símbolos y signos que cantinflescamente reciben algunos funcionarios públicos son creados por instituciones que tienen como interés fortalecer su propio modelo de desarrollo.

La propuesta de moratoria del Gobierno no es creíble, por que unos días atrás autorizaron, más o menos, 10 licencias de exploración y explotación minera en el territorio.

En fin, ahora se lo deja a un Congreso ya desgastado, maltrecho y sin credibilidad. Un Congreso que está presidido por un diputado afín a la oligarquía empresarial. Pero también un Congreso que no tiene ni ganas de trabajar y que le importan poco los problemas más agobiantes de la población.

La demanda de moratoria por parte de los pueblos no es solo para discutir regalías, sino que conlleva discutir y analizar los temas más profundos: tierra y territorio, ambiente, derechos, ciudadanía, criminalización, etcétera. Pero también, una moratoria tiene que pasar, primero, por la suspensión de las licencias ya concedidas y detener la explotación minera que se están haciendo en territorios, donde ha dejado una situación de conflictividad.

Por eso la propuesta de moratoria exigida por los pueblos y las organizaciones no es para negociar, sino para dialogar, en primer lugar, el modelo de sociedad, de nación y de Estado que queremos, porque si eso no se da, toda explotación y utilización de los recursos siempre será para enriquecer a los mismos.

Y eso no es porque se quiera poner obstáculos al desarrollo del país, como lo manifiesta de forma amenazante la Fundación contra el Territorismo, sino porque hasta ahora este modelo de desarrollo ha sido de muerte y no de vida. Una moratoria a la minería debe ser seria y transparente.

PS. Nuestra solidaridad con la antropóloga Irma Alicia Velásquez Nimatuj, por las amenazas y calumnias vertidas por la Fundación contra el Terrorismo y su presidente Ricardo Méndez Ruiz en el campo pagado del lunes 15 de julio de elPeriódico. Los boletines, artículos y campos pagados que publica sin fundamento esta institución deben considerarse prueba suficiente para que el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia inicien una investigación profunda y seria.

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