Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

Prensa Libre

17/01/13 - 00:00 Opinión

PERSPECTIVAS

Navegar en coyunturas

Los discursos políticos, menos los presidenciales, no deben tomarse a la ligera. Quien lo dice puede resultar preso de promesas difíciles de cumplir, lanzadas al viento solo para salir al paso; quien lo escucha, tiene el derecho y la responsabilidad tanto de reclamar, como de contribuir en la parte que le corresponda. Lo dicho ayer por el presidente Otto Pérez como marco a su rendición de cuentas adquiere relevancia, porque representa la primera constatación de cómo el equipo de gobierno ha asimilado, interpretado y reaccionado ante el conjunto de desafíos.

RENZO LAUTARO ROSAL

Fue una mirada general que supone posicionar el proyecto político que se propuso en campaña, pero ahora revestido de la legitimidad y representatividad que impone el mandato popular.

En alguna parte del discurso presidencial se planteó un elemento diferenciador entre la coyuntura y el período de los cambios. A lo primero se le considera como el apartado de los conflictos, de los rencores y enfrentamientos, la polarización y la prevalencia de la falta de oportunidades. Peligrosamente el mandatario agrega la inequidad y las desigualdades como parte del menjurje. Señaló que ese factor lleva a la desesperanza y genera conflictos, su mirada es superficial. A todas luces, esa parte salta como el rostro del aparente mal.

Ese planteamiento deja de lado el sentido verdadero de la coyuntura, entendido como el período de tiempo en donde se articula una serie de acontecimientos que le dan sentido a una situación, y que indican cambio o transformación de la realidad. Las coyunturas indican contradicciones, tensiones y choques, pero al final de cuentas son expresiones de realidades que hacen catarsis o explosiones en momentos de agudización. Despreciar esos momentos implica dejar de lado la principal arena en la que se mueven los gobiernos, que, en general, solo logran navegar en las aguas del cortísimo plazo de donde extraen su capital, recursos, alianzas y justificaciones para seguir en ese carril, y no asumir los retos estructurales, que desgastan, no generan valores agregados, requieren de mucho tiempo y no pueden usarse para efectos electorales.

El mandatario mencionó que la otra ruta es la de los cambios profundos, los procesos y cambios significativos; la etapa del reconocimiento de la diversidad étnica, del diálogo y los emprendimientos comunes. Esa ruta da rumbo y dirección, perspectiva de futuro. Difícilmente podemos estar en contra del planteamiento; ese es, precisamente, el salto de calidad que se espera de cualquier gestión de gobierno, actuar para promover transformaciones, procesos de cambio social, pero que no niegan y más bien aprovechan las coyunturas para marcar etapas y para subir escalones.

Las coyunturas son los momentos oportunos y adecuados para actuar. Es la acumulación de ellas las que producirán cambios perceptibles y profundos. De lo contrario, nos quedaremos en los afanes, en las pretensiones, que fácilmente se transforman en argumentos poderosos para no hacer mayor cosa, más que administrar y jugar con lo que ya existe.

Más noticias de Opinión

Herramientas

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.