
Los daños causados por el paso de la tormenta Ágatha sobrepasan los Q7 mil 800 millones en pérdidas, algo que demuestra la clara necesidad de que el Estado invierta en prevención de desastres. Es impostergable darse cuenta de que los fenómenos naturales no se pueden evitar, pero que sus efectos pueden disminuir si las condiciones son adecuadas.
Esto implica no solo lo referente a obra física, sino el conocimiento que los guatemaltecos deben tener sobre cómo evitar errores previos a lluvias o terremotos, las dos mayores fuentes de emergencias nacionales, sino tener toda la información y la práctica suficiente sobre cómo actuar de manera correcta cuando ocurren.
Lo más importante es que todos los guatemaltecos tengan claro que los accidentes en los que se involucra la mencionada obra física, en realidad no ocurren o son producto de la casualidad o el acaso, sino en una abrumadora mayoría son la consecuencia de errores o de acciones incorrectas, ilegales, antitécnicas y muchas veces corruptas.
La corrupción es grave no solo porque implica casi siempre el robo directo o indirecto de fondos públicos, sino porque sus efectos a largo plazo pueden ser muy serios, y ocurren cuando nadie recuerda esas acciones inmorales, o estas simplemente no eran conocidas.
La falta de educación de seguridad personal influye también en los efectos trágicos de los fenómenos naturales cuando se exacerban. Por ejemplo, si los ciudadanos no saben del peligro no solo aparente, sino muy real, de construir en las escarpadas laderas de los barrancos capitalinos, continuarán haciéndolo, y ello provocará la pérdida de vidas, muchas veces familias enteras. Esta información hará que nadie construya en esas áreas peligrosas y que lo expliquen como consecuencia de su situación de pobreza.
La necesaria tarea de explicar a los guatemaltecos, en especial a las nuevas generaciones, se debe realizar empleando todas las técnicas educativas en las escuelas, pero, además, los elementos tecnológicos actuales, como la televisión —en especial la transmitida por cable; aunque no exclusivamente—, el Internet y las demás formas de comunicación interpersonal. Esa urgencia se debe a que hay poca duda acerca del constante aumento de tormentas y huracanes como consecuencia de los cambios climáticos, razón por la cual, en teoría, todos los años podrían repetirse los aguaceros de este año.
Se trata de una tarea de suma importancia a mediano y largo plazos, que se arriesga a no ser realizada como consecuencia de la urgencia de otras acciones estatales para tratar de solucionar algunas de las muchas carencias que sufre el país.
Lograr las condiciones para evitar la pérdida innecesaria de vidas cuando ocurran emergencias toma un tiempo largo y sin duda cuesta dinero, pero esto se justifica plenamente cuando no solo se logra, sino se evitan los efectos en la infraestructura física, que no solo pueden durar mucho tiempo, sino afectar enormemente a quienes lograron salvarse.
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