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27/07/13 - 00:32 Opinión

Q’ANO’JB’AL

Neofascismo

El fascismo es una corriente política, ideológica y social que nació en Europa, después de la primera Guerra Mundial. También es considerado un sistema de dominación autoritario, que se fundamenta en el culto a un único jefe. Desprecia los valores de la colectividad y del individuo. Promueve la eliminación de la oposición por medio del uso de la violencia terrorista.

KAJKOJ MáXIMO BA TIUL

Desarrolla un aparato de propaganda fundado en el control de la información y de los medios de comunicación, un creciente dirigencialismo estatal en el ámbito de una economía que sigue siendo fundamentalmente privada. Un intento de integrar en las estructuras de control del partido o del Estado, según una lógica totalitaria, el conjunto de las relaciones económicas, políticas y culturales. En fin, es una corriente que pretende tener el control de la verdad y la verdad absoluta, aunque lo desarrolla en base a mentiras y calumnias.

Hoy, estamos ante el desarrollo de un nuevo fascismo, que pretende retomar los objetivos del fascismo viejo. Tratando de azuzar al pueblo con la vieja idea del “anticomunismo”, para que se pronuncien en contra de quienes consideran “terroristas, comunistas, guerrilleros”. Hoy, a quienes consideran como sus enemigos, ya no son solo los denominados “izquierdistas”, sino todos aquellos hombres y aquellas mujeres que buscan caminos nuevos para construir nuevas relaciones humanas. A quienes consideran el obstáculo para el “llamado desarrollo”.

Si antes se escondían bajo la lógica del “liberalismo y la contrarrevolución”, luego con los famosos grupos anticomunistas como la Mano Blanca, el Ejército Secreto Anticomunista. También impulsando partidos de extrema derecha como el MLN, el CAO, CAN, PID, entre otros, hoy se escudan en los medios de comunicación, desinformando a la gente y promoviendo su odio en contra de lo diferente.

Hoy, este modelo neofascista está personificado también en la Fundación contra el Terrorismo y sus dirigentes, quienes, con un sentimiento de odio, desacreditan a personas, grupos, comunidades y pueblos que se oponen a su doctrina de miedo y de opresión.

Estos grupos y personas no han entendido la verdadera dimensión de las relaciones políticas-ideológicas para este siglo. No han comprendido que hoy no podemos resolver las situaciones utilizando mal la libre emisión del pensamiento. Porque este derecho, como base fundamental de una verdadera democracia, tiene sus propias obligaciones, y una de ellas es decir lo que pensamos, fundamentado en datos reales y objetivos. Pero no calumniando a las personas solo porque piensan diferente, como lo han estado haciendo en sus panfletos sobre el genocidio, campos pagados y columnas de opinión.

Hoy, quienes queremos construir una nueva sociedad humana debemos de desterrar el odio político, étnico y racial en nuestro pensamiento y en nuestro espíritu, y no caer en la provocación de grupos que promueven el odio y la muerte.

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