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24/11/12 - 00:00 Opinión

Hacia delante

¿Normas de construcción?

Ante mi asombro he leído en los importantes medios de comunicación que en Guatemala la culpa de las tragedias por los terremotos se debe a la falta de normas nacionales de construcción.

JAIME FRANCISCO ARIMANY


Es indudable que quienes escriben esas notas son personas que no tienen idea de la realidad, ya que de alguna manera se sienten ingenieros y desconocen que nunca hemos tenido normas en el país, porque los ingenieros diseñamos y nos responsabilizamos al utilizar las de países que tienen gran experiencia sísmica.

Desde hace más de 50 años se diseñaba con el Código de California, originado por los destrozos ocasionados por el terremoto de San Francisco, ocurrido en 1906.

También utilizamos los códigos de países donde frecuentemente ocurren terremotos, como Japón, y si queremos tener un ejemplo de gran éxito, podríamos utilizar el moderno código de construcción sísmica de Chile, aprobado en 1972, el cual demostró su eficacia en 2010 con un temblor 15 veces más fuerte al que sacudió Totonicapán.

El problema no es la falta de códigos de construcción, sino la pobreza en educación y financiera de la gran mayoría de nuestra población, que no tiene dinero para contratar un ingeniero que haga el diseño, y tampoco lo tiene para utilizar materiales que llenen los requisitos.

Otra importante causa se debe a que la gran mayoría de las municipalidades tampoco tienen un departamento técnico, en que se revisen y aprueben los diseños para extender la licencia correspondiente y que durante las obras revise la construcción, para comprobar que se cumple con los diseños y con los planos.

El problema se agrava cuando las personas, por falta de recursos, construyen ellas mismas o contratan a un albañil —con suerte no es un ayudante—, quienes se dedican a la construcción de viviendas, sin diseños, cálculos y planos, indispensables para obtener construcciones seguras.

En las ciudades grandes, Ciudad Capital, Antigua, etcétera, desde hace años tienen un departamento de Ingeniería que autoriza los diseños y otorga las licencias de construcción; entre otros, de gran crecimiento, menciono dos que conozco: el de Barberena, Santa Rosa, y el de San Lucas, Sacatepéquez, lo cual garantiza al propietario de la construcción y a quienes habitarán el área que se llenaron los requisitos para construir con una altísima probabilidad de seguridad, inclusive para terremotos mucho más grandes de los que hemos sufrido.

Debemos tener presente que nada es absolutamente seguro. El famoso terremoto en China, de Shaanxi, en 1556, del cual hace 50 años se pensaba que era de grado 10 —hoy hablan de grado 8—, se comentaba que las personas fueron lanzadas a una altura de 10 metros.

Al diseñar un edificio se calculan desplazamientos de 5 a 7 cm., pero si atravesara la obra una falla de medio metro de ancho, seguramente se derrumbaría, tal como pasó en el terremoto de 1976, en que se cayeron dos edificios muy bien diseñados y construidos.

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