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24/06/13 - 00:00 Opinión

Prisma económico

Nuevos mercados

La incursión en nuevos mercados se ha convertido en un componente esencial de la estrategia de crecimiento y desarrollo de cualquier país, particularmente de aquellos con economías pequeñas y abiertas. Mientras más opciones de colocación tenga la producción de un país, mayores serán las posibilidades de que su sector exportador se convierta en un importante motor de crecimiento económico y se reduzca su vulnerabilidad ante choques externos, coadyuvando así a generar más empleo y reducir la pobreza.

MARíA ANTONIETA DE BONILLA


En Guatemala se ha dado una importante diversificación de exportaciones en las últimas décadas. Estados Unidos, su principal mercado, pasó de tener una importancia relativa de más del 50% en la década de 1990, a aproximadamente el 40% en la actualidad; mientras que Centroamérica, segundo socio comercial, ha aumentado su peso del 25% a cerca del 30%. Las ventas al mercado mexicano, por su parte, representan únicamente el 6% del total, a pesar de su cercanía geográfica y los Acuerdos comerciales suscritos en el pasado; en igual situación se encuentran otros destinos como la Unión Europea. Si bien la incursión en otros países y regiones no ha sido tan rápida como sería deseable, comparada con el ritmo de otros países en la región como Costa Rica, es confortable observar que ha aumentado y que, incluso, hemos comenzado a exportar productos a destinos no tradicionales como China Popular, Siria, Bangladesh, Túnez, Pakistán y Rusia; no obstante, esto último habría sido más resultado de negociaciones privadas que de una estrategia integral.

Hace algunos años se consideraba que el crecimiento de las exportaciones solo favorecía a grandes empresas comercializadoras, pero la experiencia ha demostrado que, con el financiamiento y la asistencia técnica adecuados, pequeñas y medianas empresas tienen también la capacidad de colocar exitosamente sus productos en el mercado externo, aprovechando los encadenamientos productivos para complementarse entre sí o con empresas más grandes, convirtiéndose en un valioso mecanismo para promover el desarrollo rural.

El Acuerdo de Libre Asociación con Europa, recientemente aprobado por el Congreso, sin duda abre nuevas posibilidades y permitirá, en el mediano plazo, aumentar el comercio e inversión entre ambas regiones. El interés que ha manifestado el Gobierno en incrementar la relación comercial del país con la República Popular de China es también alentador, sobre todo tomando en cuenta que este es actualmente el país con mayor crecimiento y población a nivel mundial.

Sin embargo, además de mayor agresividad comercial, es necesario que nuestros productos se comparen favorablemente con los de otros países. Continuar buscando mayor competitividad es por tanto imprescindible, y para ello se requiere de acciones inmediatas que permitan, entre otros, mejorar la formación del recurso humano, aumentar la flexibilidad laboral, reducir los costos de la infraestructura y los trámites fronterizos, y mejorar las opciones de financiamiento a las pymes del interior del país. Si bien hemos avanzado, necesitamos ir más aprisa y ello requerirá del apoyo de políticas públicas consistentes y coherentes pero, sobre todo, sostenibles en el tiempo.

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