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04/06/13 - 01:08 Opinión

OEA: realidades de la 43 reunión

Más allá de la buena imagen para el país que implica la realización en Antigua Guatemala del 43 período de sesiones de la Organización de Estados Americanos, este evento necesita ser visto desde las perspectivas de los diversos actores relacionados con el tema del cónclave, es decir, comenzar el análisis de una política integral de los asuntos que tienen que ver con las drogas en este continente, cuya complejidad hace que no se pueda decidir solamente con la asistencia de los cancilleres.

EDITORIAL

Tanto el canciller guatemalteco, Fernando Carrera, como el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se refirieron ayer por la tarde, en sus declaraciones, de manera directa a que los cancilleres no discutirán la legalización de la marihuana, sino que discutirán el problema en un diálogo abierto, con enfoque en los derechos humanos, como un asunto de salud pública. El funcionario de la OEA entregó al presidente Otto Pérez Molina una copia del informe preparado por la entidad, que proporcionará las bases de esas conversaciones entre cancilleres.

Las posiciones estadounidense y mexicana en contra de la despenalización de la droga y la posición ambigua de Brasil constituyen muestras claras de que no se puede esperar mucho en este campo, además de las discusiones. Por aparte, la presencia del secretario de Estado, John Kerry, es una muestra clara de la importancia que su país le otorga no solo a este tema de discusión, sino a otros como la posibilidad de que la sede de la OEA fuera trasladada a otro país, en un plan iniciado por Hugo Chávez, o que sean creadas o afianzadas organizaciones con los mismos fines.

Por aparte, en Washington, el Departamento de Estado señaló ayer que la OEA debe concentrarse en su papel de defensora de la democracia y de los derechos humanos, temas ambos que cada vez necesitan mayor explicación de su verdadero significado y su alcance, porque la totalidad de países miembros pueden ser válidamente criticados porque —unos más que otros o más veces que otros— de una o varias maneras no cumplan con estos objetivos. Los asuntos de desarrollo y de seguridad regional también deben ser analizados de acuerdo con las complicadas realidades actuales del mundo, distintas a las existentes desde el inicio de la vida de la organización hemisférica.

Estas consideraciones permiten señalar que la reunión de Antigua tiene posibilidades reales de convertirse en el punto de inicio de una manera nueva de enfrentar los grandes desafíos de la región. Como un ejemplo claro se puede señalar la fría realidad de que en el continente americano vive aproximadamente el 45% de los consumidores de cocaína en el mundo, la mitad de quienes consumen heroína y la cuarta parte de los adictos a la marihuana.

Desde hace mucho tiempo se ha señalado a lo largo del continente la necesidad de que las resoluciones de la OEA tengan algún tipo de obligatoriedad. Mientras eso no ocurra, es imposible que buena parte de las recomendaciones emanadas de los períodos de sesiones, como el de Antigua, se queden en simples buenas intenciones y en turismo diplomático.

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