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Prensa Libre

24/02/13 - 00:06 Opinión

EDITORIAL

Odio e ignorancia, mala combinación

Los problemas del país son variados y en muchas ocasiones la gravedad de los mismos demanda acciones más urgentes, como ocurre con la inseguridad que tiene sumidos a los guatemaltecos en las preocupaciones cotidianas, pero hay otros sobre los que ni siquiera se tiene conciencia y acerca de los cuales pueden existir grandes atropellos sin que se haga algo, principalmente por parte de las autoridades, que no disponen de suficientes recursos para atender esos reclamos.

Esto sucede con el rampante racismo que se practica en el país, donde a muy pocos parece importarles las ofensas y descalificaciones que se producen entre semejantes, y quizás porque es algo demasiado común el tema se ha trivializado, pues esos atropellos se pueden observar en lo laboral, en las relaciones de género y de edad, donde se dan situaciones indeseables de discriminación, aunque más recientemente ha sido en el campo del deporte, específicamente en el futbol, donde los abusos han llegado a niveles reprochables.

En las últimas semanas, el destacado jugador hondureño Milton Tyson Núñez ha denunciado insultos racistas en las canchas de futbol, donde sin duda se le ataca por el color de su piel, pero esto no es más que el recurso de la incapacidad de sus agresores cuando lo ven destacar en las contiendas deportivas, y entonces hacen acopio de los más lamentables recursos de un repertorio cultural que sin duda es muy limitado como para reconocer las cualidades de un oponente.

Guatemala no es el único ejemplo donde en las lides deportivas se producen escenas lamentables de racismo, pues eso también lo acaba de denunciar el astro del futbol Daniel Alves, del Futbol Club Barcelona, quien ha sido víctima de ataques en santuarios europeos dedicados a ese deporte, y eso para nada debe servir como una justificación, sino por el contrario debe ser un reconocimiento al valor de estos destacados futbolistas que han decidido no callar más ante esas agresiones y a la vez buscar cambios.

En Guatemala, la discriminación racial se ha vuelto un tema demasiado común, por los constantes atropellos en los que incluso incurren algunas autoridades y más aún quienes teniendo la posibilidad de corregirlos los toleran, por eso la decisión del órgano disciplinario de la Liga Nacional de futbol de castigar la agresión contra Núñez es bienvenida, pero también deben impulsarse campañas que contribuyan a fomentar una mejor convivencia en la que se privilegie el respeto mutuo, no solo para el equipo aludido, sino para todo el deporte federado.

El Estado también tiene el deber moral de contrarrestar tan infame práctica, porque al final eso tiene profundas repercusiones en la armonía nacional, donde hay que recordar la histórica discriminación a la que se han visto sometidos los representantes de la diversidad étnica nacional, ya que no hacer nada es también tolerar expresiones de violencia psicológica indeseable y, como exigió Núñez, se le debe poner freno, porque en el fondo subyacen manifestaciones de odio, pero sobre todo de mucha ignorancia, que al final forman una mezcla peligrosa.

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