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24/11/12 - 00:00 Opinión

Q ’A N O ’J B ’A L

Patria nueva (y III)

Esta serie de artículos estuvie-ron dedicados a analizar dos terremotos que han marcado la vida de los guatemaltecos y las guatemaltecas. Comenzamos con la reflexión que hizo la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), después del terremoto de 1976, en donde nos llamaron a construir una Patria Nueva, tratando de resolver la pobreza y la desigualdad en la que vivía en su momento la mayor parte de la sociedad guatemalteca.

KAJKOJ MáXIMO BA TIUL


Después del último terremoto, también la CEG llama la atención a gobierno y sociedad sobre las condiciones sociales en las que vivimos hoy los guatemaltecos y que no han variado mucho en relación a lo que se vivía en 1976. Además, llama la atención sobre la violencia, la pobreza, la extrema pobreza, pero, algo importante, recomienda discutir ampliamente el modelo de desarrollo extractivista que desde la visión de la CEG se hace favoreciendo a las empresas multinacionales, en detrimento de la situación de la gran mayoría de la población. Al mismo tiempo recomienda buscar formas de resolver la violencia en la que estamos inmersos.

Algo importante en el comunicado de la CEG es la llamada que hace al Gobierno a no desarrollarse como militarista, como ha sido percibido en su momento por la sociedad civil. Esta apreciación que hacen del gobierno actual consideramos que no solo ha sido tomada por la demanda de la sociedad civil organizada, sino por los últimos hechos: Totonicapán, San Rafael Las Flores, San José del Golfo, Alta Verapaz entre otros, donde se ha utilizado la fuerza militar y de policía, supuestamente para instaurar el Estado de Derecho.

Esta forma de querer resolver los problemas relacionados a la tierra y el territorio nos ha demostrado que en vez del diálogo ha sobresalido el uso de la fuerza de las armas, como lo que sucedió en Cahabón, Alta Verapaz, para desalojar a campesinos que han ocupado tierras que históricamente les pertenecen, fueron quemados más de mil quintales de maíz, destrucción de viviendas, robo de animales domésticos, etcétera.

Documentos como los emitidos por la CEG y comunicados y opiniones de personas y organizaciones sociales deben ser un termómetro para direccionar las acciones de este gobierno, y por eso la noticia del presidente de detener la discusión de las reformas constitucionales considero que hasta el momento ha sido la mejor decisión que se haya tomado. No solo porque dichas reformas no favorecen a la mayoría de los guatemaltecos, sino por los innecesarios gastos de recursos económicos. Así mismo debería hacerse con las actividades planificadas sobre el Oxlajuj B’aktun o proyectos que en nada benefician a la población, como el paso a desnivel que se está construyendo en la cabecera departamental de Cobán, Alta Verapaz, o que se decrete una reducción del 50 por ciento a los salarios de los principales funcionarios del Estado —presidente, vicepresidente, ministros, diputados, alcaldes, asesores, entre otros—.

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