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Prensa Libre

12/09/13 - 00:00 Opinión

PUNTO DE VISTA

Plebiscito en Venezuela

Las próximas elecciones municipales del 8 de diciembre se van a dar en el marco de una gravísima crisis socioeconómica, caracterizada por una inflación, que se acerca al 40%, una escasez de productos en los mercados, una infraestructura en emergencia , servicios públicos colapsados, producción petrolera en declinación e industrias estancadas por falta de insumos, divisas e inversiones. El ridículamente llamado bolívar “fuerte”, en solo un año, se ha devaluado, en el mercado paralelo, del 350%, lo cual significa un empobrecimiento de todos los venezolanos.

SADIO GARAVINI DI TURNO

Sin embargo, el Gobierno, irresponsablemente, le ha ordenado al Banco Central crear dinero inorgánico para aumentar el gasto público y tratar de paliar temporalmente la disminución del consumo. Aprovechando el control de todas las instituciones del Estado, el régimen ha iniciado una campaña de criminalización de la oposición en el marco de una supuesta lucha contra la corrupción, que le sirve de cortina de humo para buscar distraer la atención de la crisis socioeconómica.

Es un insulto que un gobierno, que ha manejado por 15 años y sin control el ingreso petrolero más grande y sostenido de la historia, que no ha investigado las denuncias, ahora pretenda acusar a los líderes de la oposición de corrupción.

El régimen venezolano ha sido calificado en la ciencia política contemporánea como semiautoritarismo electoral o plebiscitario, cuyo soporte fundamental y esencial es mantener a toda costa un mayoritario apoyo popular, particularmente entre los estratos más pobres de la población. El crecimiento del voto para la alternativa democrática, en cómputos oficiales, del 37% del 2006 al 50% del 2013, a pesar del ventajismo ilegal, intimidación y violencia contra los testigos de la oposición y demás “trampas” electorales, junto con la desaparición del caudillo carismático, presagian una declinación gradual pero relevante del apoyo popular al régimen. En esta situación, la oposición debe mantener la indispensable unidad, alrededor del líder natural Henrique Capriles.

La disciplina y la unidad de mando son absolutamente necesarias para enfrentar un régimen que mantiene todavía una enorme ventaja en la correlación de fuerzas. Hay sectores en la oposición, minoritarios pero muy activos en las redes sociales, que, por ingenuidad y/o carencia de sentido político, consideran, dado que el régimen no “juega limpio”, que la vía electoral es inútil. Hay que entender que las elecciones no tienen solo el objetivo inmediato de ganar el poder en juego, sino son un proceso para movilizar, informar, organizar y convencer a “propios y extraños” de apoyar un nuevo liderazgo y su proyecto político y manifestar la voluntad de cambiar un gobierno y un proyecto agotados.

Hay que comprender que las elecciones del 8 de diciembre son un plebiscito sobre el régimen que está“ahogando” a Venezuela. Normalmente, en las elecciones locales, la abstención siempre es más alta que en las elecciones nacionales, por eso es imprescindible entender que el 8 de diciembre lo local es secundario, estamos frente a un plebiscito que puede definir el futuro del país en los próximos años. La abstención, en esta elección, no solo es estúpida, castrante y deletérea, sino definitivamente criminal.

@sadiocaracas

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