Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

Prensa Libre

06/01/13 - 00:00 Opinión

SI ME PERMITE

Pongamos sentido a nuestra ruta

“Hemos sido llamados al concierto de este mundo para tocar de la mejor manera posible nuestro instrumento”. Rabindranath Tagore. El día de hoy en el que el mundo cristiano recuerda la visita de los magos buscando al “rey de los judíos”, podemos apreciar algunos criterios que ellos enseñan para integrarlo a nuestra vida y aplicarlo para que el nuevo año que iniciamos tenga logros perdurables que puedan de esta manera agregarle sentido a nuestra ruta en la vida. Qué mejor que una figura de la travesía que ellos hicieron.

SAMUEL BERBERIáN

El tiempo que ocupamos en hacer lo que nosotros tenemos planificado es semejante a una travesía con la esperanza de llegar al propuesto destino satisfactoriamente, para que llegando al próximo fin de año nos podamos sentir logrados por el esfuerzo invertido.

Estos sabios en su travesía presentan patrones claros que podemos distinguir. En primer lugar, para iniciar un viaje como el de ellos, se debe razonar y elaborar un proceso teniendo un destino claro y justificado, no importando el tiempo o dificultad que esto implique.

En segundo lugar muestran una persistencia, no solo por la distancia que el viaje puede haber implicado, sino también el hecho de llegar a pedir información es evidencia que uno necesita de otros para alcanzar su objetivo, aunque no necesariamente coincidan siempre con mi plan y objetivo. Lo que me debe interesar es la información que estoy buscando.

En tercer lugar, llegan a su destino, logran su cometido, encuentran lo que buscaban. En este momento no pierden la sobriedad por el éxito, al contrario, con la aparente sencillez, cumplen con todo el protocolo propuesto y finalizan la tarea.

El próximo paso, y podríamos decir en cuarto lugar o final, saben emprender el regreso, aceptando instrucciones. Regresan a la vida rutinaria de lo que cada uno se ocupa.

Tal vez para nosotros los humanos es más difícil después de alcanzar un logro, regresar y reiniciar una nueva etapa en lo que la vida nos marca. Nos quedamos en el logro, sea lleno de felicidad o bien con un desgaste en que perdemos la perspectiva de la vida. Algunos podemos identificarnos con este problema, y con una imagen de inconcluso cuando ganamos el examen privado, pero sin la determinación necesaria de terminar el resto para la graduación y profesionalización.

Estos magos nos dejan lecciones en un inicio del año y en los retos que la vida nos presenta, acordes a los compromisos adquiridos y el potencial que cada uno tiene. La realidad es que, pase lo que pase, la vida sigue y debemos avanzar.

De lo contrario, aunque estemos respirando “morimos”, por no progresar con lo que la vida nos requiere. Las realidades que nos rodean nos piden que sigamos adelante, sobreponiéndonos del momento desagradable.

Conocemos quienes han tenido la dolorosa realidad de perder un ser querido, perder algo material que representa gran valor, o haber perdido un trabajo, y como que los sepultó y no les permite reiniciar la próxima etapa de la vida, sabiendo que quienes los rodean todavía los necesitan.

Una verdad que no se puede negar es que las emociones y los sentimientos que se nos manifiestan no deben dominarnos, sino simplemente permitirnos valorar el momento y ayudarnos a ser lo más lo humanos posible sin perder la realidad que la vida avanza y a nosotros nos toca ponerle sentido a la ruta.

Más noticias de Opinión

Herramientas

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.