
13/05/13 - 01:14 Opinión
Principal tarea tras la condena
La primera semana después de la condena por genocidio y falta a los deberes de la humanidad al general Efraín Ríos Montt y la absolución al general Mauricio Rodríguez Sánchez debe comenzar con el reconocimiento de cuál debe ser la principal tarea de los guatemaltecos, y esta es hacer todo lo posible porque ese veredicto no se vaya a convertir en un detonante de rencores, por un lado, o revanchismo de parte de quienes se consideran vencedores en una batalla jurídica cuyo componente ideológico-político es incuestionable.
Dadas las particulares características del país, hay atendibles razones para temer que suceda lo contrario al criterio oficial estadounidense, es decir que lo ocurrido el viernes contribuya a una “verdadera reconciliación” entre los guatemaltecos, como declaró un integrante anónimo del Departamento de Estado. Cualquier esfuerzo debe realizarse para evitar una nueva fuente de confrontación entre los guatemaltecos, cuyas numerosas divisiones sociales y económicas lamentablemente son ya muy profundas y difíciles de solucionar.
No se puede dejar de recordar que el veredicto mencionado es la primera etapa de un proceso que se encuentra a medio camino. Las instancias jurídicas del país no han sido utilizadas en su totalidad y ahora comenzará la batalla legal para reducir la sentencia o modificarla en su totalidad. Por eso vale la pena recordar que la principal condición que debe ser llenada es el cumplimiento de los derechos tanto de acusadores como de acusados, así como de esas instancias jurídicas.
Los juicios que marcan la historia jurídico-político-ideológica de un país necesitan ser ejemplos de balance e imparcialidad. De lo contrario lo que hacen es poner en entredicho al sistema jurídico, convertir en víctimas a quienes son condenados y provocar el ambiente para confrontaciones directas o para una actitud de sordo o abierto deseo de venganza. El fin nunca puede justificar los medios, como es bien sabido, y por eso un castigo justificado por las acciones no debe ser manchado porque a la sentencia se haya llegado tomando atajos de cualquier tipo.
En este momento, cuando es posible analizar el caso desde todos los puntos de vista ya cuando tuvo un resultado en su primera etapa, lo más importante es juzgar al sistema de justicia, a cómo actuaron los abogados defensores, el Ministerio Público y la jueza encargada del caso. Ese análisis tiene muchos riesgos o talvez es inevitable que no sea parcializado y emotivo a causa de las pasiones que pueden despertarse de nuevo, luego de haber estado en letargo durante muchos años.
La pregunta ya no debe hacerse pensando en si Ríos Montt es inocente o culpable, porque ya fue condenado, sino en términos referentes a si en el juicio no hubo factores que de alguna manera lo mancharon. La reacción de ambas partes debe ser cuidadosa, porque en un sentido figurado todos los guatemaltecos somos afectados por lo ocurrido, en especial esa minoría de personas que ya eran adultos cuando la sangre de hermanos cubrió el territorio nacional.
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