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08/01/13 - 00:00 Opinión

HOMO ECONOMICUS

Propósitos

Arranca el año nuevo y el Gobierno, como siempre, resalta los “logros” de su gestión en el año que pasó. Dos llaman la atención: se presume de tasas de crecimiento económico y de aumentos en la recaudación de impuestos. Mejor deberían presumir de la transparencia y eficiencia de su gestión antes de andar saludando con sombrero ajeno. El Gobierno poco tiene de mérito en la magra tasa de crecimiento económico que mostró el 2012. Un 3% como preliminarmente reporta el Banco de Guatemala apenas supera la tasa de crecimiento poblacional de 2.5%.

JOSé RAúL GONZáLEZ MERLO

Dadas las condiciones de pobreza de la mayoría de guatemaltecos, cualquier tasa debajo del 6% no debería ser celebrada. En todo caso, los ciudadanos son los responsables de haber logrado crecer económicamente a pesar del hostil ambiente en el cual deben desenvolverse. Aumentos de impuestos, leyes fiscales cada vez más complicadas de cumplir, falta de certeza jurídica y violencia son algunos de los aspectos que entorpecen el proceso de creación de riqueza.

De la misma manera se pueden calificar los “logros” en la recaudación de impuestos. En sendas publicaciones la SAT “presume” de haber pasado sus metas de recaudación al cobrar casi 6% más de impuestos que en el 2011. No fue la SAT la que creó la riqueza necesaria para cobrar los Q42.6 millardos que los tributarios pagaron en el 2012. Casi Q600 millones más de la “meta” y Q2.3 millardos más que el año anterior. Fueron los ciudadanos quienes trabajaron y cumplieron con sus obligaciones fiscales. La pregunta del millardo es si el Gobierno cumplió y administró con fidelidad, transparencia y honestidad lo que le corresponde en materia de gasto público. Presiento que la mayoría de los ciudadanos responderían con un rotundo no.

El 2013, como todos los años nuevos, arrancará con la esperanza de que sea un mejor año. Esperanza que se fundamenta menos en la gestión pública como fuente de progreso y más en la voluntad y capacidad del empresario guatemalteco para superar los grandes retos que implica el progreso; amén de los obstáculos que el mismo gobierno le impone. Algunos indicadores nos confirman esa esperanza. La Encuesta de Expectativas Económicas del Banco de Guatemala parece que luego de haber tocado fondo ya va por su tercer mes consecutivo de crecimiento. Seguramente haber abandonado los planes de la innecesaria reforma constitucional el pasado noviembre habrá quitado los nubarrones de la incertidumbre política y económica que esa idea provocó. Queda pendiente el tema de la ley de “subdesarrollo rural”.

“Mucho ayuda el que poco estorba” —dice el refrán—. Si los chapines han demostrado capacidad de trabajo en medio de tanta adversidad, cuánto potencial podríamos estar aprovechando si el Gobierno facilitara el ambiente de seguridad integral para que cada uno trabaje de la mejor manera… No debería ser complicado, pero requiere de una capacidad extraordinaria para, desde el poder y con el ejemplo, combatir la corrupción, la soberbia y promover el respeto al estado de Derecho. Esos sí son propósitos que valen la pena para el nuevo año.

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