Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

15/03/08 - 00:00 Opinión

RERUM NOVARUM - La verdad os hará libres

GONZALO DE VILLA

El evangelio de San Juan, en su capítulo 8, nos presenta esta afirmación de Jesús en una diatriba con los fariseos. A la libertad, solo se accede desde la verdad y desde la búsqueda sincera de ésta. Es ésta una afirmación importante en el cristianismo, pero también lo es para todo ser humano que, al margen de cualquier fe religiosa, tenga recta intención y buena voluntad. Cuando la verdad no interesa, cuando se la quiere manipular, cuando se hace del insulto, del bulo y de la falsedad el medio para llevar adelante una causa, entonces se renuncia a la libertad propia o se le niega a los otros el derecho a ser libres. Sin verdad no hay libertad, y sin búsqueda sincera de la verdad y de la libertad se renuncia a lo que es más profundo en la dignidad humana. Los obispos guatemaltecos estuvimos la semana pasada en Roma en un encuentro con el papa Benedicto XVI, un hombre a quien la Iglesia Católica reconoce y proclama como el sucesor de Pedro. Fue un encuentro con él, pero también una semana de reuniones con los diferentes dicasterios de la curia romana. Para mí fue la primera ocasión en que he participado en una visita de esta naturaleza, y fue una experiencia enriquecedora e iluminadora. Compartimos experiencias y problemas, hablamos con los colaboradores más cercanos del papa, fuimos recibidos muy fraternalmente y regresamos en un ambiente de profunda comunión. Al papa le preocupa Guatemala, y en el mensaje que nos dirigió a los obispos insistió en su cariño y cercanía a esta tierra bella y sufrida en que vivimos, y en la que —como discípulos de Jesucristo— queremos anunciar la verdad y la belleza del evangelio del Señor, un evangelio en el que encontramos verdad y desde el que proclamamos la libertad. En el 2000, el papa Juan Pablo II, de preclara memoria, pidió perdón, en nombre de la Iglesia, a distintos grupos humanos ante los que, en siglos anteriores, no siempre todos los agentes de la Iglesia estuvieron a la altura de la verdad del evangelio. En mi encuentro personal con el papa le hablé de la diócesis de Sololá-Chimaltenango y le conté, con algo de orgullo humano y con profunda gratitud a Dios, de la fe profunda que he encontrado en una región hermosa en donde, como es de todos sabido, una gran mayoría de su población es indígena. Le contaba también de la experiencia del seminario, en donde una gran mayoría de los seminaristas son también indígenas. Esta es hoy una diócesis de rostro indígena, no solo en sus fieles, sino también en su clero y en su vida religiosa. Mis visitas a parroquias y municipios en estos meses me han permitido ir conociendo más de cerca la región, pero también la cultura, tradicional y dinámica, sometida a cambios y reafirmadora de tradiciones. He encontrado entre tanta riqueza humana, en esta iglesia particular, algunos problemas serios y así se lo manifesté al papa. El cisma que ha surgido es doloroso, y es muy doloroso cuando se falta a la verdad para atacar a la Iglesia. Hay quienes afirman en documento público que en Semana Santa se realizará el desalojo violento, por iniciativa mía, del templo de San Juan en Comalapa. Cuando se miente tan abiertamente, es difícil buscar la verdad, la que nos hace libres.

Más noticias de Opinión

Herramientas

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.