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16/12/12 - 00:00 Opinión

Escenario de vida

Recta final: 13 Baktún

Estamos a días de emprender nuestro camino hacia la nueva era, con otro ciclo de cinco mil 125 años del calendario maya, y sucederá con la salida de nuevo sol este 21 de diciembre. Ojalá lo percibamos como una oportunidad de cambio y veamos retrospectivamente para definir el futuro de nuestras vidas.

VIDA AMOR DE PAZ


Los guías espirituales mayas nos recomiendan una profunda reflexión para despojarnos de todo recelo, egoísmo, envidia, discriminación y odio que sintamos por el prójimo, pero en especial, mayor respeto al planeta. No se trata de una varita mágica que a partir del día 22 de diciembre haga cambiar las cosas y nos encontremos en un edén, sino de trabajar juntos para lograrlo con voluntad política. Es un llamado a la unidad nacional para crear nuevos paradigmas que conduzcan a dar un salto cuántico hacia otro nivel que garantice el futuro de Guatemala y por ende, de la humanidad.

¿A dónde ir a celebrar el cambio de era? En mi caso, mi elección es Chuwilá, Chichicastenango, pues es donde se encontró el libro sagrado de los mayas Pop Wuj y donde viven los abuelos mayas o “tatas” que en su corazón llevan una profundidad y sabiduría con la que me puedo relacionar. Su nobleza y autenticidad es evidente por la forma en que piensan, actúan y se dedican cada día en servir a los demás. El principal, don Tomás Calvo Mateo, es la cabeza de un consejo mayor de “autoridades ancestrales” que infunde respeto absoluto y vela por proteger la cultura y tradiciones del pueblo maya, siendo su misión la de conservar el orden y la justicia en cientos de comunidades del occidente del país. Por centurias y de generación en generación, los “tatas” han venido resguardando el gran tesoro intangible de sus antepasados y su vigilia es constante.

La conmemoración del Oxlajuj Baktún fue perfectamente orquestada por los antiguos mayas con una precisión matemática sin par en cuanto a sucesos del cosmos y fechas calendáricas. Llegamos el final de la cuenta larga en unísono con la alineación de planetas —cada año—, conjuntamente con el final de la precesión de los equinoccios, y del Sol en el solsticio de invierno. En Chuwilá, Chichicastenango, durante la feria patronal del 21 de diciembre —y desde tiempos inmemoriales— se ha celebrado el sosticio de invierno. Es impactante ver la danza sagrada y temeraria del Palo Volador, asociada también al libro sagrado del Pop Wuj. Imagínense, amigos lectores, ¡cuán grande e importante será entonces la celebración este año en Chichicastenango durante el Oxajuj Baktún!

Después de recorrer todos los sitios arqueológicos que ofrecen los vestigios del pasado, Chichicastenango es mi elección pues ofrece el latir de todo un pueblo maya que está vivo en el presente. Es la oportunidad de festejar con una auténtica y colorida celebración, los rituales y danzas que ofrecen lo medular y lo místico. Sea donde sea que lo celebremos, lo importante es que no perdamos de vista hacer una profunda reflexión de lo que debemos mejorar. No me queda la menor duda de que algunos pocos se quedarán atrapados en la oscuridad de sus antivalores e inercia, pero muchos más querrán moverse hacia delante, superando la indiferencia en vías de expresar mayor humanidad. ¡Todo listo para un feliz cambio de era!

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