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11/03/13 - 00:00 Opinión

Eclipse

Resguardar la salud

Uno de los más grandes tesoros con que contamos es la salud, entendida no solo como la ausencia de enfermedad, sino como ese estado de bienestar general que casi siempre no apreciamos, pues lo concebimos como normal. Al momento de sentir cualquier desequilibrio, valoramos efímeramente lo que significa.

ILEANA ALAMILLA


Cuando uno tiene que acudir a la infraestructura hospitalaria y cuenta con recursos, porque es de los pocos afortunados en nuestro país, puede atender la situación crítica en un centro privado, en donde, según el nivel del mismo, encuentra desde comodidades hasta tecnología que permite que la emergencia sea atendida con éxito.

Pero la mayoría, que tiene que acudir al sistema de salud público, suele pasar por diversas experiencias dramáticas, en medio de la angustia de sentir el peligro que corre el ser querido que requiere atención. Hay que tener conciencia del estado emocional de una madre que lleva corriendo a su pequeña (o) con la zozobra de ver que está enferma, de los familiares que acuden con emergencias por asuntos muy graves o los numerosos casos de hechos de violencia que producen heridos de gravedad.

El primer eslabón de la cadena empieza en las emergencias, en donde sin las condiciones necesarias, se aglomeran las y los pacientes, con la consiguiente contrariedad de quien le acompaña porque no es revisado de inmediato. Pocas camillas, poco espacio, escasos recursos, médicos y personal paramédico que son insuficientes.

Esos profesionales trabajan 90 horas a la semana con turnos hasta de 36 horas, no paran; van y vienen haciendo todo lo humanamente posible para salvar vidas, esa es su vocación, ese es su trabajo, pero también enseñan a las otras generaciones de médicos que están en esas instalaciones. Además, están tan vulnerables a contraer cualquier enfermedad que realmente tenemos que reconocer su heroicidad, sobre todo porque muchas veces ni siquiera tienen guantes para resguardar su seguridad.

Pero hay otros factores que permanente o cíclicamente se convierten en noticia. En la cabecera departamental de Huehuetenango, autoridades y trabajadores de ese centro están preocupados porque hay un marcado hacinamiento en las salas de pediatría, han tenido que colocar camillas en los pasillos, cerca de los servicios sanitarios y depósitos de desechos, lo que constituye un riesgo para los infantes y sus madres. El director de ese nosocomio señaló que las 15 cunas de la sala de pediatría y las camas de maternidad son insuficientes, en ocasiones llegan entre 30 y 60 personas.

Hay casos, como el de la pediatría del Hospital de Enfermedades del IGSS, en la zona 9, en donde algunas madres se han quejado de malos tratos del personal, situación que debe ser esclarecida. Pero también hay que entender las razones que tienen las autoridades, quienes deben normar el funcionamiento del hospital, ya que su principal responsabilidad es resguardar la salud de los pacientes. La doctora María del Carmen Escobar Sarti, directora de dicho nosocomio, tomó medidas para mejorar los servicios y las condiciones de alojamiento conjunto de las madres con sus pequeños, para evitar que se lleven y traigan enfermedades. El jefe de pediatría de ese hospital señala que, lamentablemente, las personas no comprenden el peligro de ingresar alimentos a pacientes internados y se molestan si se les impide.

Es comprensible la angustia de tener un enfermo, pero hay que respetar las reglas, normas, procedimientos y protocolos que existen en cualquier hospital del mundo.

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