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06/01/13 - 00:00 Opinión

PLUMA INVITADA

Retos económicos

Después de un 2012 en el que la economía guatemalteca perdió impulso, como resultado de menores niveles de consumo y caídas en algunos productos de exportación, al verse afectada por el deterioro económico y político internacional, el 2013 parece ser un año en el que el crecimiento mejorará. Las más recientes estimaciones oficiales revelan que en el 2013 la economía crecerá, en términos reales, entre 3.5% y 3.9%. Destaca el importante repunte que tendrán las actividades relacionadas con la industria manufacturera, la administración pública, los servicios privados,

JONATHAN MENKOS

el comercio y aquellas vinculadas con el sector agropecuario. Asimismo, se espera que los flujos de recursos provenientes del exterior se incrementen y ayuden a dinamizar la economía. Las remesas familiares superarán los cinco millones de dólares, mejorando las capacidades de consumo de los hogares, mientras la inversión extranjera directa llegará a los mil 350 millones de dólares y las exportaciones rondarán los 11 mil 200 millones de dólares, ambas con efectos positivos sobre la inversión y el consumo privado.

Sin embargo, es preciso advertir sobre que las probabilidades de crecimiento económico en el 2013 dependen de diversos factores. Para que el escenario oficial, y optimista se concrete, será necesario que se cumplan algunos supuestos, entre ellos, el que los principales socios comerciales del país, principalmente Estados Unidos y algunos países de la zona Euro, logren solventar sus desacuerdos políticos y pongan en marcha un plan para la generación de empleo y la disminución de su deuda pública.

En el ámbito doméstico, las oportunidades de crecimiento dependerán también de los recursos frescos que lleguen al Estado como resultado de las reformas tributarias recientes. Si las inconstitucionalidades, que se comienzan a plantear, llegaran a declararse con lugar, el Estado vería reducidas sus capacidades para contribuir al crecimiento por medio del empleo y la inversión pública.

La fragilidad e incertidumbre sobre el crecimiento para el 2013 obligan a reiterar la urgencia de un plan de desarrollo que obligue a la sociedad a tomar decisiones y responsabilizarse sobre su propio destino. Erradicar la pobreza por medio del empleo, la educación y la protección social, podría, junto a la lucha contra la corrupción pública y privada, y el fomento de la inversión privada productiva, ser el camino más llano para garantizar un crecimiento económico sostenido y fortalecer la democracia. ¿Somos lo suficientemente maduros para comprender esta necesaria nueva concepción de Nación?

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