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Prensa Libre

06/02/13 - 00:00 Opinión

A CONTRALUZ

Roya e inseguridad

LA ROYA SE HA CONVERTIDO en una grave amenaza para la economía del país. Según cifras de Anacafé, la superficie afectada por el hongo supera el 67% de las 274 mil hectáreas cultivadas y que podrían significar pérdidas por unos US$600 millones. Sin embargo, detrás de esas cifras frías y de la preocupación de los grandes exportadores hay historias de mujeres y hombres humildes que dependen de que sean contratados para el corte del grano o de quienes sobreviven de sus pequeñas parcelas.

HAROLDO SHETEMUL

Ellos no han sido visibilizados y serán los más afectados porque esta plaga los dejará en la total miseria. Por ello, además del necesario impulso de una política para frenar este mal, es importante que el Estado genere políticas para hacerle frente a esta tragedia nacional que dejará a miles de familias sin el sustento diario.

SEGÚN EL MINISTERIO DE ECONOMÍA, por la enfermedad quedarán sin trabajo unos 70 mil campesinos que cortan grano. Anacafé estima que esa cantidad podría llegar a los 200 mil desempleados. Esta situación supone un problema socioeconómico grave porque estamos hablando de cerca de un millón de personas que dependen del pago de 25 quetzales diarios o menos y que no tendrán ni siquiera ese magro ingreso económico. Se estima que a lo largo de la cadena productiva del café se emplean dos millones 250 mil trabajadores, lo cual significa que el impacto negativo puede ser aun mayor.

EN EL CASO DE LOS MINIFUNDISTAS, la situación tampoco pinta bien. Como ejemplo, el alcalde de Alotenango, José Luis Marroquín, le informó a la agencia de noticias Efe que “la gente está de manos atadas porque no tiene recursos para hacer frente a la roya”. Agregó que las fincas grandes pueden luchar contra la expansión del hongo por medio de la fumigación pero los pequeños productores no, porque sus ingresos son de pura subsistencia. Pero hay otro problema. Además de la roya, la inseguridad ha impactado en los microproductores de café. En este municipio de Sacatepéquez, asegura Marroquín, grupos delictivos se dedican a robar la cosecha de café, violar a las mujeres que recogen el grano y extorsionar a los campesinos exigiéndoles cantidades imposibles de pagar. Esta situación es insostenible porque los campesinos están cercados por el avance de la roya y por la criminalidad.

POR ELLO, ES IMPORTANTE que se impulsen políticas urgentes para rescatar a los campesinos agobiados por el hongo y quienes se quedarán desempleados. Es importante el uso del fideicomiso de apoyo a los caficultores que tiene Q226 millones para combatir la roya, pero de esos recursos es fundamental que se emplee un fuerte porcentaje para ayudar a los campesinos minifundistas y a quienes se quedarán desempleados por la baja producción de grano. Además es necesario que las estrategias de seguridad no solo vayan dirigidas al área metropolitana sino que se extiendan a municipios como Alotenango, agobiados por la criminalidad.

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