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27/02/13 - 00:00 Opinión

CON NOMBRE PROPIO

SIB, bajo la lupa

La experiencia, decía un maestro, nos enseña que en momentos de crisis nunca se deben aprobar cambios. Las crisis deben afrontarse y de ellas saldrán lecciones, pero en medio del remolino es difícil innovar. Vale la reflexión porque es cuestión del pasado las crisis que dieron como resultado el cese de actividades de Banco del Café y el Grupo Financiero del País, así como la quiebra de Banco de Comercio. En ambos casos, muchos depositantes perdieron todos sus recursos.

ALEJANDRO BALSELLS CONDE

En el caso de los ahorrantes de la entidad fuera de plaza del Grupo Financiero del País, los depositantes han recibido un poco menos de la quinta parte de su capital, mientras que en el caso de Banco de Comercio los afectados perdieron todo.

Para Bancafé vale aún la pregunta: ¿es seguro depositar dinero en entidades off shore que pertenecen a un grupo financiero vigilado por la SIB? Muchos creímos al aprobarse la reforma monetaria en tiempo del presidente Portillo que los bancos nacionales (entidades responsables de los grupos financieros) serían quienes darían la cara ante la insolvencia de sus entidades fuera de plaza. Nos equivocamos, y tanto el Banco de Guatemala como la Superintendencia de Bancos sostuvieron, hasta en estrados judiciales, lo contrario. Como paradoja recordamos el comunicado de la Asociación Bancaria por medio del cual, para dar tranquilidad a los ahorrantes, sostenían la obligación de respaldo de los bancos responsables para todos los casos. En dos platos, el sistema bancario decía una cosa y las autoridades, otra.

El caso de Banco de Comercio fue más burdo. Una entidad off shore expedía “certificados de custodia” de títulos que respaldaban inversiones. Los ahorrantes creyeron que ese “certificado de custodia” los amparaba, y la sorpresa fue mayúscula cuando se explicó que lo depositado en la entidad que estaba a la vista de las autoridades era papel, y el responsable del dinero era otra sociedad ubicada en otro país.

Nuestras autoridades remitieron a los ahorrantes al extranjero para hacer valer sus derechos en los dos casos, siendo la omisión de la Superintendencia de Bancos enorme. Nuestras autoridades pudieron haber evitado la debacle y mucha gente tendría su vejez más tranquila y holgada.

¿Podríamos decir a la fecha que en ningún banco o financiera del país se captan recursos por medio de entidades que no están bajo la supervisión y control de la Superintendencia de Bancos? ¿Estamos tranquilos de que las entidades que están bajo supervisión de la Superintendencia de Bancos se encuentren en óptimo estado? ¿No recuerda usted a Willy Zapata dando declaraciones días antes del cierre de Bancafé, diciendo que el banco estaba nítido? ¿Aprendimos algo de la quiebra de dos importantes bancos? ¿Qué ha innovado la Superintendencia de Bancos? ¿Está usted más tranquilo con la información que brindan sus autoridades?

En estos 108 mil y pico de kilómetros cuadrados no nos importa la vida ajena, pero tampoco nuestra propia plata, y de ahí que salen estas preguntas.

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