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Prensa Libre

19/11/12 - 00:00 Opinión

EL QUINTO PATIO

Salud, al fondo perdido

Con excesiva frecuencia eL discurso político menciona al capital humano como uno de los más valiosos recursos de un país. Este capital humano significa, entre otras cosas, la fuerza de trabajo capaz de producir lo suficiente para generar la riqueza que permita acceder al bienestar y propiciar el crecimiento económico. Lo que falta en el discurso es una propuesta coherente y realista para garantizar el mantenimiento de ese recurso en óptimas condiciones de productividad. Dado que el tema del respeto a sus derechos humanos no siempre está considerado

CAROLINA VáSQUEZ ARAYA

como un componente fundamental en el marco de los programas de desarrollo, quizás si se cuantifica el impacto de las enfermedades en términos puramente monetarios se podría llegar a entender hasta qué punto gobierno y empresariado tienen mal enfocadas sus prioridades.

De hecho, cualquier persona podría tomar como ejemplo su centro de trabajo, su propio hogar o la escuela a la cual acuden sus hijos. El ausentismo por enfermedades prevenibles es exageradamente elevado, pero ese no es el único factor que perjudica el desempeño laboral. También suma al problema un servicio de salud incapaz de brindar atención pronta y oportuna a sus afiliados y una red nacional en condiciones de ruina casi total sin medicinas, sin equipo, sin infraestructura adecuada y con un personal cuya motivación para alcanzar un buen desempeño depende de ciertos misteriosos designios divinos.

Parte de la fórmula reside también en proveer los servicios básicos y tener un sistema educativo capaz de enseñar a la población —además de las materias usuales— buenas prácticas de higiene. A lo cual hay que añadir la nutrición básica del bebé desde el vientre materno, para que su cerebro alcance un desarrollo mínimo que le permita funcionar adecuadamente. De no cumplirse esta cadena de condiciones, las cuales son elementales en cualquier país medianamente civilizado, se corre el peligro de ensanchar la brecha ya existente entre una parte productiva de la población y otra, cada vez más creciente, cuyo deterioro cognitivo y funcional le impedirá aportar al desarrollo general y la convertirá en un lastre.

La inveterada costumbre de los gobiernos de relegar el tema de la salud y enfocar sus estrategias al área de la reacción más que de la prevención solo provoca una fuga constante de recursos económicos y humanos. La salud debe ser tratada de manera multidisciplinaria y desde una perspectiva integral porque afecta al ser humano en todos los aspectos de su vida.

La gran mayoría de la población guatemalteca nace, crece y se reproduce en un ambiente altamente contaminante e insalubre. Carente de agua y otros servicios básicos, está desnutrida y sometida a la inseguridad y la violencia. Su salud psicológica y física están en el peldaño más bajo de la escala, proyectándose este déficit en un pobre rendimiento y un total desinterés por su propio futuro y el de su sociedad. Por ello, los tomadores de decisión deben reflexionar calculando esa progresión para corregir desde ya todos aquellos programas de desarrollo que no toman en cuenta este componente fundamental.

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