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Prensa Libre

17/03/13 - 00:01 Opinión

PLUMAS INVITADAS

Simplemente Francisco

Un jesuita latinoamericano llega a la cátedra de San Pedro: A mayor gloria de Dios.

ALFREDO M. FLóREZ

El pasado miércoles,después de mediodía, una noticia largamente esperada dio la vuelta al mundo ¡Habemus Papam!... Y una sensación de alivio invadió a la catolicidad. Después de 25 horas reunidos en cónclave, los 115 cardenales electores habían decidido al nuevo sucesor de Pedro en la quinta votación con al menos 77 votos.

La expectación por conocer el nombre del nuevo papa era grande, y los instantes que precedieron a su anuncio se hicieron eternos. El elegido, Jorge Mario Bergoglio, jesuita y arzobispo de Buenos Aires, de 76 años.

Grande fue la sorpresa al ver aparecer humilde y vacilante a este jesuita argentino que con mesura y sencillez se dirigió al pueblo desde el balcón de la Basílica del Vaticano para dar la bendición urbi et orbi y anunciar, que al igual que San Francisco de Asís, él se llamaría simplemente Francisco y aceptaba a cargar sobre sus hombros esta dolorida iglesia, hoy crucificada por los escándalos y medios de comunicación. O es que tal vez, al igual que ese otro gran santo misionero jesuita llamado Francisco Javier, estaba dispuesto a calzarse las sandalias del pescador para emprender una nueva evangelización, no solo del continente americano al cual representa, y que supone el 42% de católicos del mundo, sino de la universal Iglesia, de esa que mira mas allá del viejo y hoy descreído continente europeo.

Así lo expresóél mismo ante miles de fieles cuando bromeó sobre el hecho de que los cardenales lo hubieran tenido que “ir a buscar al fin del mundo” para “emprender un camino de fraternidad, de amor y de evangelización”. El mismo portavoz del Vaticano, el también jesuita Federico Lombardi, afirmó ayer que la elección de un papa latinoamericano fue “un acto de coraje por parte de los cardenales” que “quisieron ampliar la mirada de la Iglesia”.

El próximo viaje del Papa en julio a Brasil para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro pondrá a prueba la capacidad comunicadora.

El hecho de ser el primer papa no europeo en mil años pone de manifiesto no solo el peso actual de la comunidad latinoamericana, sino de la importancia estratégica del continente para el futuro de la misma Iglesia. La supervivencia de su catolicidad pasa por una nueva evangelización o “misión continental”, tal y como recordaban los obispos latinoamericanos reunidos en Aparecida. En este sentido la elección de Bergoglio va mas allá de un abrir los ojos y los oídos a una realidad que se impone. Supone afrontar el reto de dar una respuesta desde la fe a los grandes retos como son la pobreza y exclusión social, o la violencia e inseguridad en la que viven millones de latinoamericanos.

*Director del colegio Loyola, de la Compañía de Jesús.

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