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Opinión

PRISMA ECONÓMICO

Sistemas tributarios

Conforme a estudios realizados por Cepal y otros organismos, existen grandes diferencias entre los sistemas tributarios de los países de América Latina con los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tanto en términos de nivel como de estructura. Por ejemplo, mientras que los países de OCDE tienen una carga tributaria de alrededor de 35%, el promedio para América Latina arroja un 20.6%,

María Antonieta de Bonilla

MARíA ANTONIETA DE BONILLA

y los impuestos indirectos son los que tienen un peso más relevante. Por otra parte, la mayor parte de la recaudación por Impuesto Sobre la Renta (ISR) en América Latina proviene de rentas de sociedades, lo cual contrasta con la experiencia en los países de la OCDE, en donde la mayor proporción proviene de la renta personal. Si bien en términos de ISR a sociedades la recaudación en la región está cerca de la media de los países desarrollados, en lo que concierne al ISR personal obtienen en promedio solo un 1.5% del PIB, en comparación con las economías de la OCDE, en donde su valor supera el 9%.

En el estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2012, publicado el año pasado por la Cepal y la OCDE, se afirma que las diferencias descritas obedecen a que “la base del ISR en América Latina es muy limitada dada la combinación de alta desigualdad en la distribución de ingresos, elevada informalidad laboral, multiplicidad de gastos tributarios y evasión. La mayor parte del ISR personal proviene de trabajadores asalariados, como consecuencia principalmente de las mayores posibilidades de evasión y elusión de los trabajadores independientes y por el tratamiento preferencial que reciben las rentas del capital en la gran mayoría de los países. Este hecho se ve compensado en las economías desarrolladas por una mayor capacidad de control de un mayor número de contribuyentes —dada la menor informalidad—, y porque el mayor nivel de ingreso per cápita permite que un porcentaje mayor de la población esté sujeto a la imposición a la renta”.

En Guatemala, la carga tributaria —alrededor de 11% en el 2011— se sitúa por debajo del promedio de América Latina, lo cual redunda en que la proporción de gasto total con respecto del PIB se sitúe también por debajo del promedio regional. El gasto social alcanza un 7% del PIB, comparado con un promedio de 13.6% en América Latina y de 28% en los países de la OCDE. Por otra parte, los impuestos indirectos representan el 70% de la recaudación total bruta del país, mientras que los directos aportan únicamente 30%. El ISR de personas individuales representa 3.5% de la recaudación y equivale a tan solo 0.4% del PIB, más de 1 punto porcentual por debajo del promedio de América Latina, y más de ocho por debajo de la OCDE.

Los anteriores elementos evidencian que en Guatemala, las características descritas para los sistemas tributarios de América Latina son aún más pronunciadas, y nos da una magnitud del esfuerzo que se requiere para que Guatemala pueda acercarse al menos al promedio regional en materia de ingresos tributarios y gasto social. En este contexto, el análisis y la discusión que se avecinan en el Congreso de la República, en torno a la propuesta de reforma presentada por el Ejecutivo, constituye una oportunidad para comenzar a corregir gradualmente las distorsiones existentes.


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