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29/07/13 - 00:22 Opinión

DE HISTORIA E HISTORIADORES

Solicitud de una estudiante de Historia (IV)

Apreciada estudiante: El concepto“anarco-marxismo” lo adopté de Richard Peet, quien lo define como una síntesis entre anarquismo y marxismo (Anarquismo y geografía, Oikos-Tau, 1989). Según Peet, esta síntesis está todavía por hacerse, cuando el marxismo se libere de dogmas estériles que atentan contras las ideas de libertad del individuo. En resumen, es la interacción entre la vida orgánica y el medio ambiente natural.

J.C. CAMBRANES

La forma precisa de esta interacción es la incorporación del medio ambiente material en la vida de cada organismo. La sociabilidad se convierte en un instinto dominante compartido por los humanos. La cultura formada por la experiencia acumulada del pasado colectivo se transmite dentro de los grupos cooperativos mediante el proceso de aprendizaje y de la producción. En el análisis resumido por Marx en su prefacio a “Contribución a la crítica de la economía política” puede constatarse que en todos los modos de producción existe cooperación humana, pero la propiedad está concedida a una minoría dirigente, lo que la desnaturaliza y convierte en una estructura global de contradicciones destructivas. La principal fuerza contradictoria es la ideología que promueve una falsa conciencia. En el capitalismo solo una revolución posibilita la disolución de la falsa conciencia, abriendo la posibilidad de adquirir la propiedad social de los medios de producción, el control colectivo sobre el proceso colectivo en el que se forma la vida humana. Enemigo de este proceso es el Estado, que oprime ideológica y violentamente a la población. De ahí que su destrucción por los trabajadores es la forma socioeconómica del futuro posrevolucionario.

Según le expresó Chomsky a Peter Jay, el 25 de julio de 1975, el mejor ejemplo de revolución anarquista es el de la revolución española de 1936, durante la cual los anarquistas reorganizaron la agricultura y la industria en grandes extensiones. No fue una revolución espontánea. Sus raíces y orígenes fueron producto de “tres generaciones de abnegados militantes organizados sin cesar, experimentando, pensando y trabajando por difundir las ideas anarquistas entre vastas capas de la población en aquella sociedad eminentemente preindustrial”. “La experiencia española tuvo mucho éxito desde el punto de vista humano como por las medidas económicas y políticas adoptadas. La producción se organizó más eficazmente. Los trabajadores del campo y la ciudad demostraron ser capaces de administrar los centros de producción sin presión alguna desde arriba, contrariamente a lo que habían imaginado muchos socialistas, comunistas, liberales y demás ciudadanos de la España republicana (¡por no hablar de la otra!) y, francamente, quién sabe el fruto que esta experiencia habría podido dar para el bienestar y la libertad del mundo. Por desgracia fue destruida por la fuerza bruta, a pesar de que mientras estuvo vigente tuvo un éxito sin precedentes y de haber sido, repito, un testimonio muy inspirador en muchos aspectos sobre la capacidad de la gente trabajadora pobre de organizar y administrar sus asuntos de un modo plenamente acertado sin opresión ni controles externos o superiores”. (Chomsky).

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