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11/01/13 - 03:24 Opinión

Teodoro Palacios, caso conmovedor

Solitario con su familia y abandonado por su país, al que le dio glorias deportivas, Teodoro Palacios Flores, una de las figuras del deporte nacional, campeón centroamericano de salto de altura en 1966, se encuentra abandonado a su suerte, recuperándose de un derrame, a sus 74 años, con un ojo perdido y el otro con visibilidad mínima. Sin poder caminar, espera que se haga realidad la oferta gubernativa de Q8 mil mensuales, y debe conformarse con los Q1 mil que recibe desde septiembre pasado.

EDITORIAL

Este doloroso caso es una prueba de varias de las realidades de Guatemala: el olvido a quienes le han dado gloria, la falta de sensibilidad de las autoridades, en general, especialmente el Ministerio de Cultura y Deportes, así como los encargados del resto de entidades que dirigen el deporte en cualquiera de sus manifestaciones y que manejan millonarias sumas de dinero proveniente del presupuesto nacional.

Se trata de alguien cuyos logros deportivos fueron suficientes para bautizar con su nombre al gimnasio nacional, pero que ahora no puede obtener el dinero para adquirir las medicinas necesarias y consultar a los especialistas de fisioterapia, cardiología y neurología, con el objetivo de pasar con menos dolores y tribulaciones los años que le quedan de vida, recordando sus récords y sus triunfos.

Se podría decir que las entidades deportivas del país no tienen dentro de sus atribuciones tanto preocuparse como ocuparse de los atletas retirados, injustamente olvidados, y que son mencionados como motivo de orgullo nacional. Talvez sea cierto desde el punto de vista eminentemente teórico.

Pero cuando en el deporte se gastan sumas extraordinarias de dinero en acciones muchas veces superfluas, como viáticos para pagar hoteles y restaurantes caros en el extranjero, resulta inaceptable que sea esta la situación de Teodoro Palacios Flores, la cual debería ser conocida por quienes se relacionan hoy en día con el deporte.

El caso de quien desde 1960 tiene el récord nacional de altura, de 2.10 metros, no es el único, y por eso este llamado a las autoridades gubernativas a actuar de inmediato no es exclusivo para Teodoro Palacios Flores ni tampoco para los deportistas. En situación similar se encuentran artistas, integrantes de otros gremios y practicantes de otras disciplinas.

Lo que ocurre con ellos comprueba la manera tan injusta y dolorosa como Guatemala trata a los ciudadanos de la tercera edad y a quienes ya están en la senectud. Su porcentaje es muy bajo, dentro de la generalidad de la población, pero constituyen la base del presente.

Resulta innecesario indicar ahora, por evidente, lo que el Gobierno debe hacer. Las promesas deben ser cumplidas, y esto sí se debe señalar porque lo más doloroso del caso es que hace algún tiempo se le prometió que recibiría Q8 mil mensuales, cantidad modesta que tampoco le ha sido entregada, sin duda por descuido.

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