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02/04/13 - 00:00 Opinión

PANÓPTICA

Territorios indígenas

Sin lugar a dudas, las lógicas de acumulación de capital han sido el motor en la construcción del modelo de “desarrollo redistributivo”, aquel donde los territorios de los pueblos indígenas -despojados, cercenados y convertidos en campos de concentración por los peninsulares, criollos y ladinos-, se constituyen en los factores estratégicos de producción de los sectores oligárquicos y de las multinacionales -café, petróleo, azúcar, minería, palma africana, agua, etcétera- para la consolidación del instrumental de dominación del Estado capturado.

FRANCO MARTíNEZ MONT

La territorialidad es un concepto polisémico dentro de las Ciencias Sociales, que hace alusión al “conjunto de acciones humanas y de ejercicio del poder que tienen una relación directa con la identidad, historia y geopolítica” (Sack, 1983). Por tanto, es imprescindible acotar que el territorio, como lo plantea Foucault, “es sin duda una noción geográfica, pero es en primer lugar una noción jurídico-política:

que es controlado por un cierto tipo de poder” (Foucault, 1998), donde recobra legitimidad desde los grupos subalternos —diversidad de socioetnias castradas violentamente por los patrones de poder real—, interiorizar en la conciencia colectiva las prácticas de apropiación, defensa y reivindicación de los derechos territoriales indígenas, ya que los territorios son el asidero de toda acción social que evolutivamente han cuajado relaciones de poder, procesos de mestizaje, imposición de valores, conflictos interétnicos y religiosos, operaciones de genocidio y tierra arrasada e insurrecciones altivas.

En Guatemala, reflexionar sobre la territorialidad indígena implica insoslayablemente generar un debate inclusivo, desapasionado y analítico a partir de las siguientes interrogantes: ¿cómo reducir la asimetría política, económica, sociocultural y ambiental entre los territorios indígenas y la globalización? ¿Qué debemos hacer para deconstruir el paradigma de que los derechos territoriales de los pueblos indígenas no hacen alusión a la “temida” reforma agraria por los terratenientes? ¿Cómo garantizar la soberanía, legalidad y legitimidad de las consultas populares desde la estatalidad, para la defensa de los recursos naturales en territorios indígenas? ¿Cómo descolonizamos el imaginario neoliberal de los mestizos y clase media, para apoyar el cumplimiento efectivo de los derechos de los pueblos indígenas en cuanto a la administración de sus territorios? ¿Cómo dinamizamos las economías locales a través de la inclusión de las tierras comunales en los procesos productivos del país? y ¿cómo construimos una ciudadanía crítica y partidaria del desarrollo sostenible en los territorios indígenas en disputa por los negocios de las élites económicas, crimen organizado, grupúsculos militares y transnacionales?

No obstante, ante la usurpación y/o privatización histórica de los territorios indígenas por los grupos de poder, estos deben considerarse como bastiones de resistencia y autodeterminación sociopolítica, espacios armónicos con la naturaleza, patrimonio cultural y manantial de la cosmovisión de los pueblos indígenas.

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