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17/05/13 - 00:00 Opinión

VENTANA

Virus extranjero

Sin árboles será imposible respirar. Sin agua moriremos de sed. Sin tierra… ¿dónde cultivar para comer? Nuestro patrimonio natural es nuestro cuerpo. Sin embargo, el Estado guatemalteco todavía enraizado en el viejo modelo de desarrollo no sostenible no lo ve así. Está ciego, sordo y mudo frente a nuestro patrimonio natural que nos permite vivir. Lo desprecia. Instituciones como el Conap, el Inab y el Cecon, destinadas para conservarlo y protegerlo, carecen del apoyo político y de un presupuesto decente para cumplir su sagrada misión.

RITA MARíA ROESCH

No exagero, pero la vida de las nuevas generaciones peligra. Guatemala pierde a pasos agigantados sus pulmones verdes, sus venas de aguas cristalinas, su vientre fértil. El jaguar, la guacamaya o el manatí, prácticamente extintos en nuestro territorio, nos alertan de que los próximos seremos nosotros, los humanos chapines. La amenaza de padecer sed o morir de inanición, como ya mueren miles de niños y niñas en cientos de comunidades rurales debido a la desnutrición, en lugar de disminuir aumentará.

Este gobierno, como los gobiernos que le han precedido desde hace décadas, a lo que sí le han dado continuidad es al cultivo de virus como el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción, la impunidad y la pobreza. Desde hace una década cultivan un nuevo virus que es extranjero. Me refiero tristemente a una especie de cáncer, la minería metálica. Si este virus prolifera nos irá contaminando poco a poco. La muerte será lenta, pero segura.

Estas empresas codiciosas no tienen escrúpulos. Arrasan con tal de cumplir con su objetivo de extraer oro, plata, níquel, hierro de donde sea. No hay selva, ni montaña, ni río, ni mar, ni comunidad humana que las detenga. Lo que vale es el dinero… y por eso matan. Lo estamos viviendo en Guatemala. Lo viven los países en vía de desarrollo y con regulaciones débiles. Hace dos días recibí un correo del equipo Avaaz.org para que firmara la siguiente petición:

“Queridos amigos y amigas: Este es el último rincón de la tierra donde orangutanes, tigres, elefantes y rinocerontes en peligro de extinción vagan libremente. Pero empresas mineras y poderosos intereses agrícolas quieren hacer trizas la selva. Si en los próximos tres días, un millón de personas le pedimos al Presidente de Indonesia que apague las motosierras, podremos salvar este irremplazable hábitat. Firma ya”: http://www.avaaz.org/es/the_plan_to_kill_orangutans_loc/?bFiaQdb&v=24910??

La gran suerte de los indonesios es que Susilo Bambang, su presidente, sí aprecia su patrimonio natural como su cuerpo. El equipo de Avaaz.org en su petición cita unas palabras suyas frente a otros líderes mundiales: “Llevo a los bosques en mi corazón… perder nuestras selvas tropicales supondría el mayor desastre nacional, global y planetario”. Bambang ha demostrado su intención conservacionista al crear una brigada nacional para combatir la deforestación. Firmó una moratoria de dos años sobre las nuevas concesiones de explotación forestal. Por eso, los miles de ciudadanos del mundo que firmamos la petición estamos optimistas de que Bambang impedirá que el gobernador de Aceh, quien habría aceptado la presión de la empresa canadiense East Asia Minerals Corporation, talara esa selva mágica.

¿Podríamos esperar lo mismo de nuestro presidente chapín?

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