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08/02/13 - 03:49 Opinión

Los abogados y el futuro de la Nación

En toda la República, los integrantes del Colegio de Abogados deberán concurrir hoy a elegir a quienes integrarán su junta directiva. No son comicios internos de un grupo de profesionales del Derecho, sino lo que en realidad se juega y estará en riesgo o a salvo es el futuro del país en sus etapas inmediatas, mediatas y a largo plazo. Como ocurre en otras elecciones de grupos de presión, a las cualidades puramente técnicas del Derecho en sus manifestaciones se debe analizar en especial el aspecto de la ética y la corrección.

EDITORIAL

Todo esto se debe, además del hecho de ser evidente y necesario, a que el Colegio de Abogados tiene entre sus atribuciones nombrar ante las comisiones de postulación a representantes en la Corte Suprema de Justicia, de Apelaciones, Fiscal General, el Consejo Superior Universitario, en la Corte de Constitucionalidad, en el Tribunal Supremo Electoral y en la integración de los jurados de imprenta.

Por eso tendrá repercusiones muy serias para el país si ocurre una victoria de abogados que pueden ser justa y claramente señalados como burladores de la justicia, defensores de gente que se ha enriquecido a costa del erario, o simplemente que se conocen como profesionales proclives a promover la corrupción en el sistema judicial y son responsables del actual desprestigio del sistema de justicia, muchas veces traducido en acciones ilegales como los linchamientos.

El Colegio de Abogados se ha vuelto desde hace tiempo un botín político y también de grupos internos que tratan de aprovecharse de las posiciones para influir o estar dispuestos a ponerlas al servicio de intereses ajenos a los puramente gremiales. Las componendas han aumentado de manera lamentable desde hace tiempo, y toda esa combinación de factores hace que, en general, el prestigio de ese cuerpo colegiado haya venido muy a menos.

Estas circunstancias obligan a que participe en las elecciones la mayor cantidad posible de abogados que estén dispuestos a rescatar el prestigio gremial y colegial. Es imprescindible que los votantes consideren a los candidatos para la totalidad de los puestos, no solo para uno u otro. La elección del tribunal de honor, por ejemplo, es particularmente importante a causa de que el simple hecho de que profesionales sin sólidas y comprobables bases éticas, de ser electos, aunque no hagan nada contribuirán a ese desprestigio que tanto daño le hace al país.

Es indudable que los requisitos para participar como candidatos deben de alguna manera ser incrementados para dificultar e impedir, de ser posible, siquiera la participación de gente descalificada. Si bien, debido a la naturaleza de la profesión resulta difícil encontrar a alguien sin motivo para crítica, ello no excluye a candidatos aceptables.

La elección de hoy puede tener una segunda vuelta entre los dos grupos que ocupen los dos primeros lugares. Es lo más posible. Por ello el resultado será una muestra, para los sectores ajenos a los abogados, de cómo se encuentra el Colegio en cuanto a los temas de la calidad de las personas triunfadoras. Buena parte del futuro del país depende de ello.

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