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17/05/13 - 00:00 Opinión

IMAGEN ES PERCEPCIÓN

¿Y ahora qué?

El pasado 11 de mayo, el presi- dente Pérez fue entrevistado por Fernando del Rincón, de Conclusiones, para CNN. El programa sugestivamente preguntaba “¿y ahora qué?”. Es interesante para la audiencia analizar cómo fue percibida la imagen pública del presidente guatemalteco, en su lenguaje verbal y no verbal, para la inmensa audiencia latinoamericana del noticiero CNN. Es una delicia ver a periodistas del nivel de Fernando del Rincón, quien con toda libertad de expresión, valentía y fluidez, preguntó sin tapujos a su invitado.

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Sin entrar en la caliente discusión si hubo o no genocidio, la idea es analizar la actitud e imagen que el presidente generó.

• Como siempre su traje nítido —un gris— color de máxima elegancia. Camisa celeste, que debió haber sido blanca, si lo que pretendía era generar credibilidad y transparencia. ¡No era el momento de la camisa celeste! Por otro lado buen detalle la corbata azul nacional. ¡Perfecto! Al inicio, aunque tenso y con sonrisa forzada, inicia hablando positivamente de los grandes logros del juicio del siglo, sonaba coherente, pero siempre aclarando: “La sentencia no está en firme” y que aquí no hubo genocidio, aunque así lo dictaminó la misma justicia guatemalteca un día antes. Fernando empieza a inquirir que al ser condenado Ríos Montt, él también estaría implicado por el testimonio de Leonardo Reyes, quien relacionaba en las masacres a Tito Arias, pseudónimo que utilizó el entonces Mayor Pérez durante la guerra.

Al contestar, su boca estaba seca, tuvo que mojar sus labios con su lengua, nervioso miraba de reojo a sus asesores. En tono firme aseveraba que todo el mundo sabía que su pseudónimo era Tito Arias, porque no tiene nada que ocultar. Donde finalmente explotó fue cuando le preguntaron sobre sus declaraciones al periodista Allan Nairn en 1982, cuando dijo: “Todas las familias están con la guerrilla”, en ese momento la señal con Guatemala cae inexplicablemente y Del Rincón tiene que mandar a comerciales.

Al volver su rostro ya está descompuesto cuando asevera que Reyes es un testigo falso —Del Rincón sólo se basaba en los documentos del juicio— y el mandatario estaba molesto con él, como si el entrevistador lo acusara personalmente. Otro punto que debatió Del Rincón es por qué el presidente tuvo que hablar con la fiscal general sobre este proceso. El tono de Otto Pérez era muy alto y debatía su argumento descontroladamente, al punto que ya no dejaba hablar al entrevistador. Su incisiva retórica de contraataque a Del Rincón fue negativa cuando lo acusaba que él repetía falsedades y que lo que decía estaba fuera de contexto. El tiempo se agotó, y aunque le ofrecieron seguir la entrevista fuera de aire, se negó.

Otto Pérez respondió visceralmente, no cautivó a la audiencia y se enemistó con su entrevistador, ¡grave error!, aunque sus argumentos de defensa no eran del todo malos, incluso si fuese inocente, en la forma como manejo la entrevista, denotaba inseguridad. Así que, si no hubo genocidio como él asevera, para una futura oportunidad, recuerde señor presidente: el que se enoja, ¡pierde!

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