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06/01/13 - 09:18 Opinión

El atleta que hizo historia

Quizá haya sido por azares del destino, o cómo él afirma, por la mano y el aliento de Dios. Lo cierto es que Érick Bernabé Barrondo, el hijo predilecto de Chiyuc, la pequeña aldea de San Cristóbal Verapaz, dejó grabado su nombre en los anales de la historia deportiva mundial aquel 4 de agosto del 2012, cuando sorprendió al mundo al subir al podio de los campeones y alzarse con la medalla de plata en la competencia de marcha en 20 kilómetros en los Juegos Olímpicos de Londres.

EDITORIAL

Sin embargo, en las propias palabras del laureado deportista se encuentran las claves de esa proeza, cuando afirma que no hay que dejar de luchar ni de soñar, menos de trabajar, y esa es la esencia en la que se respalda su éxito, una palabra que se dice fácil pero que, en su caso, literalmente se ha forjado con horas de sacrificio, como lo hace todo profesional, y por ello es que su palmarés refrenda el máximo triunfo que un atleta guatemalteco ha logrado en justas deportivas internacionales.

Haber conquistado una medalla olímpica para Guatemala después de 60 años de competiciones es toda una proeza y desde entonces las muestras de admiración de la población han sido constantes y por ello el apoteósico recibimiento a su retorno al solar patrio fue un justo premio para uno de los más grandes atletas que ha puesto en alto al país; desde ese momento su nombre ha estado presente en los más relevantes actos y homenajes que se le han rendido en varias oportunidades.

Prensa Libre se une a los justos reconocimientos que Barrondo ha recibido y se congratula en designarlo Personaje del Año 2012, con lo que pasa a formar parte de la galería de personalidades ilustres que por más de una década han sido galardonadas por el Consejo de Editores de este medio, un homenaje que sin duda solo se hace eco del clamor nacional que valora también el gran aporte que este atleta verapacense ha dado al país, al llevarlo a un sitial de honor en una competición de tantas exigencias, como los Juegos Olímpicos, donde participan atletas de alto rendimiento y que disponen de mejores condiciones para su preparación.

Barrondo es hoy el testimonio viviente de que el esfuerzo, la dedicación y la pasión pueden llevar literalmente a la gloria, lo cual no es fruto de la casualidad ni de la improvisación, y así lo ratifica su historial deportivo, que ya en el 2010 había hecho noticia cuando en un torneo celebrado en Guatemala impuso la marca mundial para ese año en la categoría juvenil, a los 19 años de edad. Luego vendría la medalla de oro obtenida en los Juegos Panamericanos efectuados en Guadalajara, México, en el 2011.

En un país tan necesitado de ejemplares de vida y de éxito, Érick Barrondo es una auténtica promesa del deporte nacional, y por ello Prensa Libre se adhiere a esta distinción a quien consiguió para Guatemala la primera medalla olímpica, un logro que, como él mismo dice, "es uno de esos momentos que uno se llevará hasta la tumba".

Esa proeza también ha quedado registrada en nuestras páginas, como un triunfal testimonio.

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