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Opinión

URBANISMO Y SOCIEDAD

El campus de la Usac

El 19 de diciembre del 2011 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación el Campus Central, y se subraya: “(…)su importancia y relevancia histórica para la sociedad guatemalteca, constituyendo un ícono de espacios emblemáticos y representativos así como del conjunto monumental que contiene valores artísticos constructivos y con arquitectura de alto relieve, mismo que integran el Patrimonio Cultural de la Nación”.

Alfonso Yurrita

ALFONSO YURRITA

En los años de 1950 la arquitectura de Guatemala empezaba a tratar de reencontrarse con sus raíces. Dentro de estos movimientos estuvo la Ciudad Universitaria, cuya construcción se inició en el año de 1952. Para tal fin, adquirió parte de la finca El Portillo, en la zona 12.

Su planificación inicial estuvo a cargo del rector Ángel Asturias y los ingenieros Ricardo Roesch y Víctor Kairé. Se inició con la construcción del edificio de la Facultad de Agronomía y el de Ingeniería, por el arquitecto Manlio Ballerini y el ingeniero Ricardo Roesch.

La biblioteca y laboratorio de materiales, por el ingeniero Roberto Zepeda, y el salón de actos, por el ingeniero Mauricio Castillo, así como el anfiteatro conocido como el Igloo, del arquitecto Pelayo Llarena.

En una segunda etapa, el rector Carlos Martínez constituyó un equipo formado por el ingeniero urbanista Adolfo Álvarez y los arquitectos Roberto Aycicena, Carlos Haeussler, Raúl Minondo y Jorge Montes. Ellos integraron lo existente al nuevo plan en que sobresale el edificio de la Rectoría y la Plaza Mayor, íconos actuales de la Universidad.

Pero fue en la tercera etapa, en 1969, en el período del rector Edmundo Vásquez, cuando se desarrolló el concepto de campus. Junto a los arquitectos Roberto Aycinena, Luis Eduardo Arroyave y el ingeniero Roberto Goyzueta desarrollamos este nuevo concepto.

El proyecto del campus se zonificó por áreas educativas, con plazas, tal como un barrio urbano. Así se planificó el campus con edificios multiusos y multifuncionales para 35 mil estudiantes dentro de un radio de 400 metros, una escala peatonal para este objetivo.

Establecimos un edificio típico que llamamos Módulo 90, basado en el de arquitectura, que rompió con los anteriores, que respondían a un concepto de iluminación natural nórdico. Al mismo tiempo se desarrolló el edificio de la biblioteca. Este último, por los arquitectos Max Holzheu, Mario Novella, Augusto de León y el artista Luis Díaz. Este edificio se giró 45° para darle perspectiva a la calzada cultural peatonal que unía las diferente áreas.

Lamentablemente, con la crisis de los años 1970, incluyendo el terremoto, los aspectos plásticos del Módulo 90 del ingeniero y escultor Efraín Recinos no se cumplió; tal como la recomendación de hacer otro campus dentro del área metropolitana, para evitar la superación de sus capacidades físicas y funcionales, como ahora, con 90 mil estudiantes.


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