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02/02/13 - 00:10 Opinión

MACROSCOPIO

Entre caos e incertidumbre

Realmente causa preo- cupación que hasta la perforación de un pozo que beneficia a una comunidad es motivo de desórdenes, presiones y hasta violación de los derechos de los pobladores.

HUMBERTO PRETI

La comunidad de San Antonio Los Trojes I, aldea Cruz Quemada, San Juan Sacatepéquez, viene adoleciendo de falta de agua potable y desde el año 2011 se iniciaron los trámites para obtener el financiamiento para la construcción de un pozo mecánico, lo cual se consiguió por medio de las gestiones del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) ante el Consejo de Desarrollo Departamental de Guatemala (Codede), el que beneficiará a más de cinco mil personas que a la fecha únicamente reciben agua por 45 minutos, una vez a la semana.

A la llegada de la maquinaria, personas trataron de impedir su paso y los pobladores de Los Trojes procedieron a proteger la maquinaria, y fuerzas oscuras se movilizaron y sitiaron a los pobladores, por lo que esa comunidad tiene cerrados los accesos y no entra nadie, ni alimentos ni los maestros; el centro de salud está cerrado desde hace ochos días, sin que una autoridad haga presencia en el lugar.

Dice el comunicado de la alcaldía: “Dirigentes de CUC encabezados por Daniel Pascual y Las Brigadas Internacionales de Paz bloquean la construcción de un pozo mecánico en la aldea San Antonio Los Trojes…..”, continúa el comunicado señalando las acciones de los líderes del CUC para que habitantes de varias aldeas del área bloqueen los accesos a la comunidad, donde 800 niños no asisten a clases por las amenazas que reciben los pobladores de estos grupos que se han caracterizado por sus acciones violentas en el área.

El presidente del Cocode, Mariano Noj, dijo: “Vivimos en un caos e ingobernabilidad total, 800 niños no están asistiendo a la escuela, no hay quién atienda una emergencia médica, los alimentos y el agua se nos terminaron pues no nos dejan salir ni entrar a la comunidad. Prácticamente estamos secuestrados en nuestras casas. Están violando nuestro derecho de libre locomoción. Los vecinos temen salir pues se les amenaza con quemarles las casas”.

Estas personas también calumnian y difaman a las autoridades locales, oponiéndose a todos los proyectos de desarrollo del municipio. Por supuesto que han de haber afirmado que la maquinaria la estaba enviando la cementera.

Ya estas actitudes son el denominador común en todo el país, sin que se vea un ápice de intento de mejorar la gobernabilidad, y pequeños grupos agresivos violan con toda impunidad los derechos de la gente pacífica y trabajadora.

Este caso ya es el colmo, el argumento de los agresores es que a ellos en nada les beneficia el pozo. Solo eso faltaba, que las comunidad de Los Trojes también les debía de hacer un pozo a cada comunidad vecina, pero esto no es así, los argumentos son banales y tergiversados, el fondo del asunto es que quienes quieren causar caos están todo el tiempo buscando pretextos para hacer sus actos en contra de la ley, que por cierto no se les aplica, no se ha visto por el área a los férreos “defensores” de los derechos humanos, a los embajadores denunciantes ni a los fiscales del Ministerio Público, y menos a las fuerzas de tarea. A estos señores, ¿Quién los defenderá?

A esto paso estamos entre el caos y la incertidumbre.

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