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21/04/13 - 00:00 Opinión

Escenario de vida

¿Seremos cavernícolas?

Quienes celebramos el Día de la Tierra en abril, lo hacemos porque queremos, de alguna forma, decirle a nuestra Madre Naturaleza que nos importa y que la deseamos ver bien junto a todos los seres vivos.

VIDA AMOR DE PAZ


Sin embargo, nos encontramos día a día con una bárbara depredación de la vida silvestre y la reducción de su hábitat, lo que llora sangre. Hay animales que le demuestran más amor a la naturaleza y a sus crías que muchos humanos lo hacen con sus hijos y su entorno natural.

Hace tan solo unas dos semanas estuve en el Pacífico de Guatemala en un avistamiento de ballenas jorobadas, donde navegaron a la par de nuestra embarcación una ballena madre con su pequeño ballenato por unas dos horas y media. En ese tiempo nos quedamos maravillados al ver la ternura con que la mamá ballena abrazaba —con una de sus aletas— a su pequeña ballena mientras le daba de mamar. La armonía que presentaban juntas en su forma de nadar era tal que parecía que bailaban un vals. La ballena madre estaba feliz y agradecida de sentirse a sus anchas sin preocupación de que les fuésemos a hacer daño, y empezó a saltar y a realizar acrobacias a tan solo cinco metros de nuestra embarcación. Evidentemente, por su fama de juguetonas, quisieron darnos un show.

En Guatemala aún no hay conciencia de la importancia que estas criaturas del mar pueden traerle a la economía de Guatemala, ya que las comunidades que viven en las playas podrían estar sacando provecho del turismo de avistamiento y toda una industria podría ser creada en torno a ello. En Samaná, República Dominicana, el avistamiento de ballenas jorobadas ha rendido frutos y ahora es un negocio multimillonario redondo, ofreciendo oportunidades de negocio con renta de autos, lanchas, barcos, restaurantes, hoteles, prendas de vestir, joyería y demás.

Contrariamente, en Guatemala son pocas personas las que aprecian el avistamiento de ballenas jorobadas, tortugas marinas, mantarrayas, delfines y otros animales del mar, o quizás no saben que existe. Muchas personas ignorantes, en vez de protegerlos para atraer turismo, se dedican a matarlos. Ejemplo de ello lo vimos hace unas semanas en el Pacífico, cuando una ballenita jorobada fue destazada en 10 minutos y su carne vendida a dueños de restaurantes.

Las tortugas marinas, que llegan a desovar a nuestras costas, también son acosadas, perseguidas y mutiladas. Se trata de gente sin conciencia cuando abren el abdomen de las tortugas madre para extraerles sus huevos, matándolas en el proceso. Los huevos de tortugas son también utilizados como afrodisíacos en jugos de naranja para todo aquel que cae de ignorante creyendo el absurdo mito. Otras veces paran haciendo de ellas sopa de tortuga.

Casos como estos los vemos a diestra y siniestra con cocodrilos, jaguares, venados cola blanca, nutrias y demás. Vivimos en la época cavernícola si no aprendemos que acabar con estos nobles animales significa crear más pobreza y limitar nuestras oportunidades para realizar proyectos de ecoturismo. Celebremos el Día de la Tierra sin caer en estas prácticas deshonrosas. Protegiendo a la madre naturaleza y a sus especies velamos por el futuro de nuestros hijos y la supervivencia de la humanidad.

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