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13/01/13 - 00:14 Opinión

PLUMAS INVITADAS

El cierre de Fonapaz

Sorpresa, estupor y desconcierto causó el anuncio presidencial respecto al cierre del Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz). La creación del fideicomiso mediante el cual opera Fonapaz data de 1991.

SELVIN BOANERGES GARCíA

A finales de la década anterior a su constitución el impulso emprendido por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en seguimiento al denominado “Consenso de Washington”, derivó en la demanda a los países en vías de desarrollo de impulsar cambios estructurales en su modelo de gestión pública. El escenario para la creación del ente que atenuara las grandes brechas que alejaban a múltiples comunidades de “oportunidades del desarrollo” era de lo más apropiado. Así nació Fonapaz. El presupuesto global a lo largo del período transcurrido supera los Q15 mil millones. En consecuencia el anuncio presidencial debió haberse acompañado de más elementos de juicio para no despertar suspicacias, toda vez que la noticia por sí sola no ayuda a esclarecer la raigambre de corrupción que hay en Fonapaz. Sin lugar a dudas la tarea que tiene ahora la Secretaría General de la Presidencia y el obligado apoyo de la Procuraduría General de la Nación es de enorme trascendencia, pues han de contemplarse aspectos diversos para iniciar el proceso de liquidación que obligadamente ha de producirse. No es un secreto que este fondo llegó a inmiscuirse en ámbitos más allá de los propósitos de su creación. Incluso en algunos casos trastocó su propia jurisdicción arribando a lo que ahora se ha dado en llamar un “uso clientelar” de los recursos. Hoy por hoy la ciudadanía está viviendo un entorno como que este fuera el último de los cuatro años de ejercicio gubernamental. Ello apunta a visualizar que los más cercanos colaboradores del mandatario no lo están apoyando adecuadamente. Fonapaz puede constituirse en su “Caballo de Troya”, pues si no se hace un buen proceso de liquidación de este fondo, la efervescencia por la inoperancia que llegue a alcanzar el Organismo Ejecutivo puede tornarse en su principal derrota anunciada por sí mismo. En tanto eso ocurre se producen argumentaciones disfrazadas de misericordia de quienes han tenido a su cargo la conducción del Fondo. Pero si no se hace una exhaustiva auditoría forense y concurrente que nos demuestre cómo se emplearon tantos miles de millones de quetzales, el anuncio quedará en un simple impacto mediático. Ello en nada ayuda a las personas y sus comunidades que permanecen alejadas de las oportunidades de desarrollo, es decir carentes del bien común, seguridad, justicia y paz. Y esa paradoja puede ser la segunda huella negra que identifique al actual gobierno.

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