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Opinión

Donde comienza la transparencia

Transparencia se ha convertido en uno de los vocablos más importantes en el diccionario político del país. En efecto, aunque su significado oficial indica que es la calidad de algo que es evidente, sin ambigüedad, en el campo de la práctica política se le utiliza como un antónimo —es decir un contrario— de la opacidad, de lo secreto, de lo poco claro y sobre todo de lo oscuro, de lo que debe mantenerse en tinieblas porque al salir a la luz se evidencian sus lacras, sus vicios legales y morales.

EDITORIAL

En política, la corrupción es pariente muy cercana de la falta de transparencia, sin la cual la primera no es posible. Todo acto corrupto es oscuro y no puede dejar de serlo, al menos en su sentido de tener que mantenerse donde no llega la luz, en este caso representada por la posibilidad de investigar y fiscalizar las acciones cometidas.

Pero las acciones políticas son realizadas por seres humanos, cuyas acciones hacen que el calificativo sea justificado o no. Por eso no es posible hablar de transparencia sin señalar a las personas a quienes se les otorgan las cualidades colaterales de esta, entre las cuales se cuentan la honradez y la honestidad.

Las principales autoridades del gobierno recientemente iniciado han señalado su disposición a la transparencia. Para afianzar la confianza del electorado se debe entonces hacer públicas las cualidades de quienes han sido escogidos para integrar los cuadros político-administrativos. Ciertamente nunca se ha realizado eso, pero tampoco nunca un gobierno había subido con el porcentaje de aprobación del actual, que alcanzó entre los capitalinos una aprobación del 90 por ciento.

Ninguno de los partidos políticos de Guatemala tiene cuadros propios, en el sentido de ser personas a quienes se les han enseñado los principios e ideales. Son agrupaciones de organización neotribal, por llamarlo de alguna manera, creadas y organizadas con el fin de llevar a alguien a la primera magistratura. Por eso deben recurrir al fenómeno político del transfuguismo, que como consecuencia de ser el motivo de cambios radicales de traspaso de figura central, provoca el actual y creciente rechazo de los electores para la actividad política y, en general, quienes la practican, sobre todo en el Congreso.

Estas consideraciones vienen al caso porque mencionar de manera pública la hoja de vida de los escogidos para los puestos es una forma sin precedentes, pero necesaria, para que se asienten los primeros pasos del Gobierno y se empiece a lograr un cambio en la percepción, tanto dentro como fuera del país, acerca de la realidad del cambio ofrecido a lo largo de toda la campaña, pero aún no definido y posiblemente no preparado con exactitud.

La transparencia debe comenzar con los hombres y mujeres llamados a colaborar de manera directa con quienes ganaron la elección presidencial y vicepresidencial. Echar mano de personajes opacos será contraproducente, y lo mismo ocurrirá si se olvida que el tiempo y la paciencia de los guatemaltecos tienen muchas justificaciones para que sea muy corto.


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