Opinión

ECLIPSE

Congreso diligente

Ileana Alamilla

Ileana Alamilla

Al ver que las protestas ya están muy cerca del Palacio Legislativo, el presidente del Congreso, la Comisión Permanente y la Instancia de Jefes de bloque, diligentemente se apresuran a invitar a la ciudadanía a la instalación de cuatro mesas de trabajo para conocer y discutir los temas que han estado allí pendientes y que hasta ahora, en medio de la crisis, se acordaron de desempolvar.

Exhortan a participar en las mismas para “consolidar la democracia”, oportunidad que seguramente aprovecharán los sectores que han planteado demandas urgentes desde hace mucho tiempo y que no han sido atendidas.

La Convergencia Cívico Política de Mujeres, Convergencia Ciudadana de Mujeres, Moloj y Alas de Mariposa, aglutinadas en el movimiento “Tú votas por mí, yo voto por ti”, han trabajado intensamente para alcanzar una democracia paritaria e incluyente, reivindicación que responde al derecho humano de todas las personas a la igualdad de oportunidades y responsabilidades, garantías recogidas en la Constitución, en pactos y convenios internacionales de los que Guatemala es parte.

El Congreso envió a la Corte de Constitucionalidad la iniciativa de ley 4783 para el dictamen correspondiente, que se refiere a la reforma del artículo 212 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, opinión emitida que contó con la complacencia del citado movimiento de mujeres, pues “recoge las más modernas doctrinas políticas, los fundamentos legales de instrumentos nacionales e internacionales que lo justifican y hace referencia a la legislación actualizada de la mayoría de países democráticos del mundo que incluyen medidas similares y explica ampliamente que la efectiva paridad en el ejercicio de los derechos políticos podría demandar elevar las cuotas previstas en la iniciativa, que para el caso de hombres y mujeres no podría ser superior al cincuenta por ciento (50%), pero tal elemento sale del ámbito de las competencias que le corresponden a la Corte, quedando en la esfera de atribuciones del Congreso, ante lo cual le sugiere que realice la ponderación de dicho incremento”.

El dictamen cita estadísticas que evidencian con crudeza la exclusión de mujeres y de indígenas en los procesos electorales y la desigualdad en la participación ciudadana en la dinámica política electoral. “De esa cuenta, una democracia, para ser tal, no solo debe garantizar el libre ejercicio de los derechos políticos, sino que ha de favorecer la equitativa participación de los ciudadanos, sin discriminaciones o privilegios de cualquier tipo…”.

Después de 20 años, ahora las demandas de las mujeres se centran en exigir que se legisle la obligatoriedad de postular a candidatas mujeres en igualdad de oportunidades que los candidatos hombres, en forma alterna. El Tribunal Supremo Electoral recomienda paridad y alterabilidad por sexo y etnia en listados de corporaciones municipales y diputados.

iliaalamilla@gmail.com