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29/11/12 - 00:00 Opinión

ALEPH

El costo de una campaña

Luego de las últimas elecciones guatemaltecas, Mirador Electoral confirmó que los partidos políticos habían gastado unos 689 millones de quetzales en campaña, lo cual la convirtió en la “más cara de la historia”. El que más invirtió fue el Partido Patriota (PP), hoy partido oficial. Como los informes que publican los partidos luego de la campaña realmente no informan nada, habría que preguntarse en serio de dónde salen esos fondos. ¿Razones para hacerse la pregunta? La primera es el contraste entre un país pobre y una campaña tan cara;

CAROLINA ESCOBAR SARTI

la segunda es que la Ley Electoral y de Partidos Políticos, en su artículo 21, es muy clara en obligar a los partidos a dar información veraz sobre la proveniencia de esos fondos; y la tercera es lo del famoso cheque en blanco que termina pagando toda la ciudadanía. Esta es, quizás, la razón de peso que más pesa. Si no sabemos a quién le venden el alma los políticos de turno, no sabemos a qué esquina de Xibalbá nos condenan.

Noventa y seis diputados acaban de aprobar, hace pocos días, las reformas a la Ley de Concesión de Frecuencias y Telecomunicaciones, con lo cual buena parte de la clase política confirmó su vocación por el ejercicio de la postración. Seguro, al compás de la negociación por el presupuesto 2013 que se aprobara previamente de la misma silenciosa y pronta manera, se mercadearon reformas e iniciativas que una mayoría debe impulsar con diligencia en el Legislativo. No hay amor sin interés, dice la sabiduría popular.

Las reformas a la Ley de Telecomunicaciones benefician a las empresas televisivas, radiales y de telefonía que financiaron la campaña pasada, a pesar de que las frecuencias son un bien público que ha de ser regulado por el Estado. Fuera quedan las radios comunitarias y las públicas e independientes que quieren jugar en contextos democráticos. No es cosa menor que cada cuatro años una romería de políticos visite a Ángel González en Miami, dueño y señor de la televisión abierta del país. Tampoco lo es que luego el ganador de turno hipoteque a un país. Luego de estas reformas, el señor González puede dormir tranquilo otros 20 años y poner, además en sus canales, el acostumbrado contenido de baja calidad.

El Relator de Libre Expresión de Naciones Unidas, Frank La Rue, y el Sistema de Naciones Unidas (SNU), mostraron preocupación porque dicha normativa ignore el fomento de las frecuencias independientes de comunicación pública del Estado y no promueva la transparencia necesaria en los procesos de obtención y prórroga de frecuencias radioeléctricas, lo cual es una limitante del poder del Estado para garantizar el acceso democrático y controlar el uso adecuado de las frecuencias. En una entrevista, Alberto Brunori, representante de OACNUDH, dijo que al SNU le parecía una oportunidad perdida de abrir canales de comunicación a las radios comunitarias. Otra oportunidad desperdiciada en el Legislativo.

¿No habría sido histórico, en cambio, que aprobaran las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos? ¿O ese huevo sí lo van a cacarear, pero solo hasta antes de la próxima y costosa campaña?

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