Opinión

LA BUENA NOTICIA

Del dolor a la indignación

Víctor M. Ruano

Víctor M. Ruano

Los obispos hacen suyo el dolor de los guatemaltecos y muestran su indignación uniéndose al clamor ciudadano “¡Basta ya, queremos una Guatemala distinta!”. Casi al mes vuelven a pronunciarse sobre la realidad nacional, para expresar su dolor de país: “Nos duele Guatemala”. Están leyendo los acontecimientos de estos días desde el sufrimiento y la frustración de un pueblo engañado y empobrecido, hacia la indignación ciudadana, propia de quien resiste y reclama una Guatemala diferente.

Es tremendo el dolor generado por la “inmundicia” de la corrupción que ha carcomido al Estado guatemalteco, dando como resultado que la mitad de los niños vivan en estado de desnutrición crónica, que los jóvenes no tengan un futuro digno, que más de la mitad de la población viva en pobreza, que el flujo migratorio no se detenga, que siete de cada diez trabajadores se desempeñen en la economía informal, que la violencia se exprese en todos los sectores del país y el crimen organizado se vaya consolidando con su secuela de muerte.

El dolor de nuestra Nación es provocado por aquellos que un día juraron defender su Constitución Política, prometieron conducirla por la senda del desarrollo integral y llevarla a la paz firme y duradera. Desgraciadamente no ha sido así en estas tres décadas, pues cual “jauría de mastines” solo llegaron a saquearla vorazmente, a ultrajarla impunemente y despojarla con el más absoluto descaro. Muchos de ellos se están postulando en estas elecciones.

Ese ha sido el rol de los partidos políticos y sus líderes, pues son los responsables de que a pocos meses de los comicios no “se perfilen opciones políticas capaces de conducir a la consolidación de la democracia participativa y del estado de Derecho”. Ellos han provocado “un deterioro profundo del sistema político guatemalteco”, al sobrevivir por el clientelismo, el cacicazgo, el latrocinio y el transfuguismo.

Además, la mayoría de ellos “carecen de una plataforma ideológica sólida y coherente con la realidad pluricultural del país y de propuestas serias, viables e integrales que garanticen la gobernabilidad y la solución de los problemas estructurales que afrontamos”. Ya no son “interlocutores válidos de la población”. Se incrementa “el escepticismo” ante ellos, “pues hacen promesas no cumplidas, no muestran transparencia en el manejo de sus fondos y crean sospechas sobre el origen ilícito de tal financiamiento”.

Ante semejante descalabro, la ciudadanía ha mostrado su indignación saliendo a las calles y plazas y ha respondido con madurez cívica, con hidalguía, con sentido crítico y con propuestas audaces que lleven al país por un rumbo diferente. Están exigiendo cambios ya. No están dispuestos a soportar estrategias dilatorias. “Necesitamos romper el ciclo de corrupción, impunidad y conflictividad para proponernos ser una Guatemala distinta, que no tema a la verdad…, que promueva la justicia y el derecho, que rompa con los ciclos de exclusión... Es el momento de abrir bien los ojos, razonar con claridad, para hacer una elección responsable y consciente. Es el tiempo de exigir a los candidatos veracidad, transparencia y honestidad”.

victoruano21@hotmail.com