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21/04/13 - 00:00 Opinión

La buena noticia

El desgobierno del general

En Semana Santa, emulando a Judas, el gobierno encabezado por el general del ejército Otto Pérez Molina informa que entregó en usufructo por 25 años 348 mil 171 metros cuadrados, en Puerto Quetzal, a la empresa Transportes de Contenedores Quetzal (TCQ), de capital español. Diversos sectores critican la forma y el fondo de este negocio.

VíCTOR M. RUANO P.

En la semana siguiente, la Octava de Pascua, el gobierno del Partido Patriota, a través del Ministerio de Energía y Minas, con bombos y platillos, anuncia que otorgó licencia de explotación por 25 años a la minera San Rafael, S.A., de Santa Rosa. Lo mismo hizo con otra empresa explotadora de níquel en los Amates, Izabal. Poblaciones enteras en todo el país rechazan las actividades extractivas de metales.

Para justificar estas acciones y otras más, como la violenta intromisión en el IGSS, la negativa a darle el aporte a la Usac, la militarización de la sociedad y los altos niveles de corrupción, acuden a la mentira, a vociferar medias verdades, a la criminalización de los líderes y de quienes piensan diferente.

Les gusta montar mesas de diálogo para entretener y engañar, mientras persisten en su tozudez. Su actitud es arbitraria, prepotente e ilegal. Violentan con arrogancia las leyes, las instituciones democráticas, los derechos de las comunidades y de los pueblos, con tal de sacar adelante sus turbios negocios.

Autorizar la fase de explotación en la minera San Rafael, no obstante el rotundo rechazo de la mayoría de la población, es un ejemplo del cinismo de la administración de Otto Pérez Molina y burla a la voluntad del pueblo que lo eligió. Esa es la “mano dura” que prometió durante su campaña electorera. Ese es el trato que da a los pobres. Cuando se atropellan los derechos y la dignidad de los empobrecidos, desde las élites de poder, no solo se genera violencia institucional, sino se provoca la inestabilidad social y el desgobierno.

A esto se suma que el interés de los que hacen gobierno es enriquecerse, pagar con creces a sus financistas y consolidar un proyecto “desarrollista-militarista”. Esto explica su manera de gobernar mientras el pueblo se debate en la miseria y queda condenado a vivir en un medioambiente hostil y nocivo para el logro de una vida digna. Ellos están a favor del gran capital extranjero que se mueve en las mineras canadienses y estadounidenses. Hasta capitales rusos y españoles están entrando como Pedro por su casa. Y dada la voracidad que anima su instinto, no sería extraño que llegara capital chino e iraní. Aquí rondan capitales producto del contrabando de armas, drogas y trata de personas.

Un gobierno que está en contra de su pueblo es traidor, pierde legitimidad y se vuelve una dictadura de facto. Su gestión es un insulto para la vida y dignidad del pueblo guatemalteco. Es vergonzoso que se arrastren ante los poderosos amos de las empresas mineras para recibir miserables regalías que se pierden entre la maraña de corruptos y ambiciosos que pululan desde las municipalidades hasta los más altos organismos del Gobierno.

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