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07/07/13 - 00:04 Opinión

SI ME PERMITE

Somos dueños de nuestro secreto

“¿Cómo pretendemos que guarde otro un secreto, cuando nosotros mismos no lo hemos podido guardar?” François de la Rochefoucauld.

SAMUEL BERBERIáN

El llegar a tener una imagen toma tiempo y se construye en base a lo que han percibido de nosotros. Si queremos mejorar o conservar esa imagen hay que pagar un precio, como el cuidado de lo que decimos y mostramos. Si no cuidamos esos detalles, muy pronto descubrimos que la imagen que proyectamos nada tiene que ver con lo que quisimos cultivar.

Claro está que en nuestros días los recursos tecnológicos en su diversidad nos permiten expresar no solo nuestro estado de ánimo, sino también nuestras ideas, lo que en el momento estamos pensando. Sin duda no es lo mismo sentados alrededor de una mesa y conversando pudiendo mirarnos la cara para saber la reacción de lo dicho, para enmendar o corregir lo que se dijo, que cuando publicamos lo que pensamos y lo leen muchos que no entienden ni el contexto en el que estamos ni mucho menos el porqué de lo dicho. Por ello entretejen perfiles que puede que cambien lo que piensan de uno por lo que hemos expresado.

Por otra parte, muchas veces cuando expresamos sentimientos o situaciones en las que estamos involucrados, fácilmente podemos perder relaciones que por años las hemos cultivado, pero por lo expresado se deteriora la relación que habíamos construido. Pero es mucho más arriesgado, no lo que perdemos, porque podríamos en un momento tratar de reconstruirlo, sino las relaciones que pueden iniciarse con personas que no conocemos y que por lo expresado se pueden presentar como “redentores” a nuestro estado y lamentablemente puede la verdad estar muy lejos de esa realidad que buscamos.

Los que seguimos las noticias nos informamos de los tristes casos que se comentan de situaciones que se han dado por relaciones que al final han sido catastróficas. Muchas relaciones que en un momento inician con fantasías y sueños de lograr una relación agradable terminan en tragedia. Debemos entender que muchas otras de estas nunca se llegan a conocer, pero no por ello han tenido un final feliz que lo soñaron.

Debemos regresar a repensar lo que habremos de comunicar, si se justifica el decirlo y si se justifica entonces cuándo y a quién también es importante. Debemos estar conscientes de que las cosas que se comparten fuera de tiempo también conllevan un daño por no ser oportuno y mucho peor cuando se lo comparte a los que debemos admitir que “nada tienen que ver” y además no son apropiados muchos conceptos que libremente expresamos, pensando que estamos solo conversando, cuando realmente estamos compartiendo algo que debe ser un secreto para muchos e información para algunos pocos de los nuestros.

Más de una vez habremos experimentado que algunos hablando y nosotros que nos acercamos, la conversación se congela o cambia de tema abruptamente, porque piensan que no es apropiado que nosotros estemos informados. Muy desagradable lo podremos sentir, pero es parte del pudor del grupo que piensa qué cosa debe ser del conocimiento y qué cosas no.

Si somos sabios deberíamos evaluar qué compartimos y con quién, para evitar dolor innecesario a nosotros y también a nuestros seres queridos. De ese modo lograremos cultivar una imagen que nos gratificará y nos permitirá ser lo que queremos ser, y además mejoraremos nuestra autoestima.

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