LIBERAL SIN NEO

Elementos de juicio

Un joven se encontraba trabajando en una tarea escolar sobre las constituciones en diferentes países, y a él le tocó la Constitución de los Estados Unidos. Las instrucciones de la tarea enfatizaban que dicha Constitución había sido redactada y aprobada principalmente por terratenientes, dueños de esclavos y comerciantes, en una época en la que las mujeres y afrodescendientes no tenían el derecho a voto ni a ser electos. La maestra les había dicho que el documento en cuestión había sido redactado para proteger los intereses de los terratenientes y comerciantes. El joven me abordó para preguntarme si creía que esta Constitución podría tener hoy día alguna legitimidad o utilidad. ¿No estaría desactualizada? ¿Por qué tendrían los ciudadanos del siglo 21 que vivir bajo leyes dictadas hace más de dos siglos, cuando el mundo era muy diferente? Después de pensar un poco, le pregunté si conocía el Concierto No. 5 para piano y orquesta, Emperador, de Ludwig van Beethoven. Un tanto perplejo me respondió que no, aunque sí había oído hablar de Beethoven. Le dije que si realmente le interesaba mi opinión sobre su pregunta, sería necesario que escuchara el concierto, aunque no fuera en su totalidad, para que le pudiera responder. Se fue con la idea de que no había querido ayudarle.

Al día siguiente el estudiante me buscó nuevamente. Para mi sorpresa, dijo que había escuchado el concierto y me preguntó qué relación tenía con su pregunta. Le respondí con otra pregunta: ¿Cómo le hiciste para escucharlo? Me respondió que había encontrado videos en YouTube, escuchado un rato, luego dejado de fondo en lo que hacía tareas y que tenía partes bonitas. Para poder responderle de manera puntual, le pregunté, independientemente de gustarle o no, qué elementos emplearía para decidir si el concierto era o no buena música; es decir, si era una composición de alta calidad. Con cara de fastidio, me devolvió la pregunta: ¿Qué elementos usaría usted? A esto le contesté: los mismos que usaría para responder a la pregunta sobre tu tarea.

Lo primero que llamaría mi atención, le dije, es que se sigue escuchando esta música más de dos siglos después de que se escuchara por primera vez; él la encontró con facilidad en YouTube. Orquestas sinfónicas interpretan esta música en Londres, Tokio, Buenos Aires y Nueva York. Beethoven hizo el ridículo cuando se presentó dirigiendo la orquesta, en 1811, para el estreno del concierto Emperador; no podía escuchar a los músicos y fue un gran desorden. ¿Deberíamos descartar esta música, de inicio, basados en que el compositor estaba prácticamente sordo cuando la compuso y él mismo no la podía escuchar? ¿Qué relevancia tendría la sordera de Beethoven para juzgar la calidad de su música? Más serviría para darle un poco de larga, disculparlo, si fuera de baja calidad. Sus principales patrocinadores fueron el príncipe Lobkowitz, el príncipe Lichnowsky y el archiduque Rudolph, hijo del emperador Leopoldo II, quienes le daban estipendios anuales y le pagaban composiciones por encargo. La pregunta sería si estos elementos, el hecho que trabajaba para la aristocracia vienesa del siglo 19, serían los adecuados para juzgar la calidad de la música.

Algo aporta conocer sobre la vida y entorno de Aristóteles, Cervantes o Einstein, pero son sus obras las que nos enriquecen. Te recomiendo evaluar las cosas sobre sus propios méritos y no dejarte sesgar por su procedencia o autoría. Conoce por ti mismo, antes de juzgar. Pienso que este principio se aplica de igual manera a las constituciones, las ideas, los bienes y las personas.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).