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06/09/12 - 02:22 Opinión

El español como fuente de unión

La entrega de la Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz a la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGLE) por el presidente Otto Pérez Molina, además de su importancia por ser una prueba de reconocimiento del Estado, constituye una buena oportunidad para reflexionar acerca del papel del idioma español en una sociedad como la guatemalteca, que comienza a aceptar la realidad de ser plurilingüe y multicultural.

EDITORIAL

El español en Guatemala tiene dos fines fundamentales, ambos relacionados con la importantísima tarea de la comunicación para relacionar al país tanto hacia adentro como hacia fuera de las fronteras. La globalización de hoy en día implica, como todo fenómeno económico en la historia, la tendencia a crear o a afianzar el dominio de la lengua de la potencia dominante. La excepción es el caso de la Grecia Clásica, que al ser conquistada por Roma fue a la vez conquistadora cultural del imperio más grande conocido por el mundo.

En general, el mundo de hoy tiene la tendencia a utilizar anglicismos, muchas veces innecesarios. Entonces la tarea de las academias debe ser preocuparse porque no se pierda la esencia del idioma, que constituye para cualquier grupo humano una de las esencias de su cultura, del modo de ver el mundo y también de pensar, de vivir, de alimentarse y de sustentar valores y principios.

Internamente, la tarea de la Academia de la Lengua consiste en ayudar a que, vía el uso adecuado de una lengua con la enorme calidad idiomática del español, permita la unidad cultural, cuya peculiaridad mayor consiste en incluir a muchas culturas. Por eso es un crisol. Ya no tiene sentido considerar al español como la lengua de conquistadores, o de gente de una supuesta, consciente o inconsciente posición de superioridad. Más bien debe ser la de una lengua primera entre iguales.

La Academia Guatemalteca de la Lengua tiene en el centenar de personas que la han integrado a una representación de esa cultura nacional en el campo del idioma. Sus miembros han tenido al español como forma de crear belleza, como arma de combate o como instrumento para convencer. La institución es en sí misma una prueba de la pluralidad del país en cuanto al pensamiento manifestado por medio del idioma. Y como una prueba adicional de la importancia de sus integrantes es necesario señalar el hecho de que 16 de ellos han recibido la Orden del Quetzal, con la que fue homenajeada anoche.

La Academia en Guatemala tiene un pasado glorioso, pero ahora tiene un presente y un futuro inciertos. Necesita ser reconocida como lo que debe ser realmente: un colaborador eficaz en la calidad de la enseñanza del español como se emplea en Guatemala. El Estado guatemalteco ya demostró su interés por una institución que le puede ser efectiva en el irremplazable papel de la enseñanza del idioma llamado a ser la puerta por la que todos los guatemaltecos, sin distinción de origen, puedan comunicarse no solo entre sí, sino con el mundo. Es entonces cuando tiene sentido el lema de la AGLE: “Unidos por el idioma”.

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