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24/06/13 - 00:48 Opinión

El gasto público es menos claro

En lo que va de este Gobierno cada vez más se evidencia que existe poco compromiso con la transparencia en el gasto público, pues varios funcionarios acuden a mecanismos que les permitan burlar cualquier tipo de fiscalización y por eso es que en poco contribuyen las declaraciones del presidente Otto Pérez Molina cuando anuncia que se comprarán más de 33 mil armas mediante un acuerdo de excepción, “sin importar las críticas”.

EDITORIAL

No está en discusión lo imprescindible, que es dotar a los agentes de la Policía Nacional Civil de armas adecuadas ni la necesidad de discreción para ciertas adquisiciones, sino las acciones que hacen cada vez más opaca la gestión pública y es más habitual el modelo de no licitar ni cotizar las compras, aún y cuando se trata de erogaciones millonarias, como ocurrió con la compra de pasaportes, que después de tantas vueltas se volvió a lo mismo, mientras miles de guatemaltecos todavía padecen las consecuencias.

A esa tendencia se suma el Congreso, con la implementación de mayores restricciones para hacer verdaderamente oscura la forma en la que se gastan los recursos que ese organismo recibe de los impuestos que pagan los guatemaltecos, ya que ahora el consumo que hacen los diputados que integran las distintas comisiones han dejado de ser públicos y los informes se han vuelto más escuetos, para que los contribuyentes no puedan enterarse de cómo y en qué despilfarran los legisladores miles de quetzales cada mes.

Esa medida en nada contribuye a generar una buena percepción de las instituciones públicas y da lugar a pensar mal, pues en el pasado ha sido verdaderamente irresponsable la forma en la que los diputados dilapidan los recursos públicos, con gastos exorbitantes en cevicherías, licores y algunos incluso han llegado al extremo de comprar prendas íntimas para sus parejas o de hacer los gastos de supermercado con los fondos que manejan a discreción, ya que es francamente dispendioso el modelo con que se administran los gastos de al menos 47 cajas chicas.

Siendo el actual periodo de sesiones uno de los más nefastos para el país, más oprobioso resulta saber que, durante el primer cuatrimestre del año, el Congreso ha gastado miles de quetzales sin que se pueda saber en qué o quiénes han sido los más afortunados en disfrutar de esos beneficios, pese a que la Ley de Régimen Interior establece que cada cuatro meses debe existir un informe analítico que detalle e identifique a los responsables de gastar los recursos que se le asignan a ese organismo y a cada comisión específica.

En el primer cuatrimestre del 2012, el informe financiero de los gastos del aquel año se detallaban en un folleto que comprendía 33 páginas, en cambio ahora esa información se redujo a una página y en otras siete se resume vagamente como “gastos significativos” los demás consumos, algo que constituye una sinvergüenzada, por parte de la actual cúpula del Congreso, que lo primero que debería comprender es que los recursos que gastan a manos llenas son de los guatemaltecos, y lo menos que debería existir es una responsable rendición de cuentas.

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