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11/01/13 - 00:00 Opinión

DE MIS NOTAS

Una gran “IGSStupidez”

La absurda, desatinada y prematura remoción de Luis Reyes Mayén de la presidencia del IGSS, hay que verla con binoculares de largo plazo y cuadro grande. No nos enredemos en silogismos jurídicos pues los articulados que regulan las elecciones de los miembros de su junta directiva están más que claros. La crema y nata de los jurisconsultos del país lo afirma. Todos los editoriales de los medios de comunicación lo sentencian. Si no se retracta, la asesoría jurídica del presidente de la República será la causante de un serio revés político para

ALFRED KALTSCHMITT

 el mandatario por haber iniciado una escaramuza legal que se estrellará en la Corte de Constitucionalidad como bólido de fórmula uno. Pero lo peor: es un atentado contra la autonomía de una institución que casi siempre fue botín político y nido de granujas, porque prevalecía la mayoría chueca contra la minoría ética en sus junta directivas.

Y el momento no puede ser más impertinente. El Instituto de Seguridad Social ha sufrido una metamorfosis profunda de reingeniería operativa y financiera gracias al liderazgo de dos presidentes consecutivos con sus respectivas juntas directivas como lo son, Carlos Torrebiarte, primero, y ahora, Luis Reyes Mayén. La proyección operativa y financiera del Instituto de Seguridad Social atraviesa los mejores momentos de su historia. Y esto no es cuento. Es de riguroso registro y público conocimiento.

Veamos las cifras actuales del IGSS:

—Ingresos en el 2012: Q8 mil 517 millones, o Q1,001 millones más que en el 2011.

—Las contribuciones se incrementaron Q674 millones.

—El número de empleadores aumentó en 6.32 por ciento.

—El de trabajadores inscritos, 20.16 por ciento

—22 mil 198 planillas se ingresaron vía planilla electrónica, o sea un 47 por ciento de incremento.

—El portafolio de inversiones asciende 19.7 mil millones. Q2 mil 37 se invirtieron en el 2012.

—El IGSS superó los ingresos a los egresos en Q1,015 millones. Y fueron trasladados a las Reservas Técnicas de Invalidez, Vejez y sobrevivencia Q1,083 millones.

Iniciar semejante pugna por no poder esperarse 180 días para que finalice el mandato de este presidente —que casi tiene un pie afuera “legalmente”— habla alto y claro de que el presidente Pérez Molina está confiando más en asesores chuecos antes que en su propio instinto y criterio político.

¿Y cuál es la prisa? ¿Qué réditos políticos le deja pelearse con medio mundo, e iniciar un ataque con la sacrosanta autonomía del IGSS? ¡Nada! Más que un despilfarro de valioso capital político, y el legado histórico de que bajo su mandato se vulneró la autonomía del Seguro Social.

Al presidente Otto Pérez Molina le quedan tres años por delante. Personalmente creo que es hora de que el presidente tome el mando con la mano dura de la promesa de campaña, y le imprima a su mandato —no con el autoritarismo que sus detractores lo critican— sino con la consistencia de un liderazgo personal firme en donde prevalezca la autoridad de su criterio, “jalándole” ya las riendas a sus allegados más próximos para gobernar con “pita tilente” y norte claro.

Hay serio desgaste. La imagen de romper piñata y acumular dulces de la cosa pública es un hecho y está medido en las encuestas. El tiempo se le acaba. El presidente lo sabe. Es hora de cerrar filas y enfocar las prioridades estratégicas de su mandato.

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