Opinión

Registro akásico

He for she y los tergiversadores

Antonio Mosquera Aguilar

Antonio Mosquera Aguilar

La campaña He for she a favor de la igualdad de género fue convocada por ONU Mujeres en septiembre de 2014. Como toda iniciativa ligera de la organización mundial, la representan artistas populares como Emma Watson, Kiefer Sutherland y otras personalidades. El objeto es que hombres y niños reivindiquen los derechos de las mujeres.

En el país ha sido corriente tratar estas propuestas de manera marrullera. Es decir, no existe una oposición abierta sino se busca tergiversarlas, añadiendo aspectos que no tienen que ver o agregando luchas distintas para confundir.

Así, cuando se pide igualdad de las mujeres sobre la base del goce de los derechos constitucionales tales como trabajo, salario, oportunidad de evaluación igualitaria, no discriminación en el desempeño, etc. suele comenzar un griterío que recuerda la violencia contra la mujer. Es decir, se trata de confundir el ejercicio de los derechos sociales consignados en las leyes con la rudeza de la vida social que proviene de la ignorancia y un nivel cultural decididamente cercano al salvajismo en el país. Es cierto que la tasa de incremento del asesinato de mujeres o femicidio y el embarazo de niñas entre 10 y 14 años es escandaloso. Pero ese no es motivo para confundir la justicia de reclamar la efectividad de los derechos humanos de las mujeres, donde la igualdad en el trabajo es una garantía legal. O, de la misma forma, la necesaria representación política proporcional por sexo.

Conste que se expresa sexo y no género.

No obstante, no es el único expediente. De la misma manera cuando se impulsa la lucha de la mujer, tanto en el mundo del trabajo como en la representación política, resulta la voz de un “progresista derechista” solicitando una ecuación étnica. En el país no existe un registro civil que distinga la pertenencia étnica, de donde exigir un trato igualitario legal bajo ese aspecto es claramente una maniobra de distracción e impulso de la confusión política para hacer nugatoria la paridad por sexo.

La imposición de líderes espurios en la izquierda busca promocionar el desconcierto bajo un manto de lucha social. En los países europeos basta que un secretario general o el candidato principal de las formaciones socialdemócratas y de izquierda no consiga avanzar en el número de votos para que presente su renuncia. Vea la sucesión en el Partido Socialista Obrero Español, de Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba, hasta Pedro Sánchez Pérez-Castejón. En el país, la imposición de líderes perdidosos en la izquierda es constante a pesar de representar un retroceso consistente, en elección tras elección.

Sandra Torres Casanova parece que continúa de lideresa de la formación socialdemócrata, a pesar de sendos fracasos electorales. Lo peor es la representación por parte de Mario Taracena Sol como el líder en el Congreso de la República. El señor es miembro del grupo de derecha organizado en la Fundación Ramiro de León, fue secretario nacional de la UCN, luego vocero del PAN y jefe de esa bancada. No se sabe por cuánto tiempo será socialdemócrata. Allá ellos.

Viene a cuento porque el diputado se encargó de confundir la votación por la paridad para terminar con la postergación de la representación política de las mujeres. Primero afirmaba sin base que había oposición, luego presentó porcentajes para confundir. En fin, es obvio que su figura está destinada a minar a los socialdemócratas. Esopo cuenta que un lobo que se había puesto la piel de oveja fue sacrificado por error por el pastor que lo creía tal. Moraleja: según se haga el engaño así se recibirá el daño.

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